El pasado 15 de junio los medios de comunicación paraguayos lograron traspasar las fronteras con la inverosímil versión de un enfrentamiento entre campesinos sin tierras y expertos policías  entrenados por el FBI. Los 17 muertos y el desenlace en el juicio político del presidente Fernando Lugo una semana después, hicieron de la Masacre de Curuguaty un paso obligado para entender la realidad social y política del Paraguay.

“Trajeron los cuerpos envueltos en hule negro, gusanos tenían, todos pudriéndose, los trajeron desnudos, algunos tenían un zapato y el otro no”, lo dijo en un español cerrado, como tímido. Ella sabe que no entiendo guaraní, yo sé que no puedo escribir su nombre porque de hacerlo podrían ir a buscarla  a su casa.

A 45 días de la masacre la policía continúa con los rastrillajes en las colonias de Maracaná, Araujo Cue, Yvy pytã y Britez Cue estos asentamientos que están siendo allanados fueron tomas realizadas durante los años 90, también por campesinos sin tierra, también con muertos. Desde esas mismas tierras salieron los hijos de los sin tierra en busca de los nuevos campos.

El 2,5 por ciento de los latifundios detentan el 85% de la tierra. En los últimos 20 años no hubo políticas de distribución de tierra, de creación de empleo rural ni de fomento de la agricultura campesina. “No hay trabajo, sin tierra nuestros hijos no tienen a donde ir, por eso vinieron” dijo el padre de uno de los 12 campesinos recluidos en la cárcel regional de Coronel Oviedo, de tan sólo 18 años que se encuentra herido de bala y sin atención médica adecuada.

A los cinco días de la masacre se les permite por primera vez a los abogados de la Coordinadora de Derechos Humanos Paraguay (CODEHUPY) acercarse a los 14 presos, “tenían claros signos de torturas, las heridas putrefactas, claramente no estaban recibiendo atención médica”, asegura Ximena López. Hace ya más de 40 días que continúan en las mismas condiciones.

Las detenciones continuaron horas después de la masacre, dentro y fuera del campo Marina Cue. Miguel Ángel Correa y Marcelo Trinidad fueron liberados el 18 de julio porque no existió nunca una sola prueba en su contra. Ambos fueron detenidos e imputados por la masacre de Curuguaty. El mismo fiscal del caso, Jalil Rachid, estuvo de acuerdo con la liberación debido a que “no existían elementos para mantenerlos presos, ellos fueron detenidos el día de la matanza en el hospital de Curuguaty, no en el campo Marina Cue”.

Hasta el día de hoy las fuerzas policiales continúan la búsqueda de 46 campesinos acusados por homicidio doloso agravado, homicidio doloso en grado de tentativa, lesión grave, asociación criminal, coacción y coacción grave e invasión de inmueble. Los que se encuentran en estado de rebeldía corren la misma suerte que los 12 detenidos que podrían tener una pena de hasta 30 años, incluyendo a los menores de edad.

Roque Orrego abogado de la CODEHUPY denunció que “Existen varios testimonios que aseguran haber visto a policías que ejecutaban de manera directa a personas que ya se estaban entregando”, uno en particular describe como un campesino se estaba “entregando con una mano alzada en señal de rendición y con un niño en la otra mano, cuando un policía lo ejecuta de un tiro en la cabeza”.

“Seis hijos, yo no puedo darle de comer” no dijo más sólo se quedo callada con los ojos fijos en ese campo. “Le mataron al  marido” agregó una señora con voz más entera. Después nos mostraron la foto ya desteñida de tanto permanecer a la orilla del campo Marina Cue junto con otros rostros fotocopiados.

Las dos mil hectáreas en disputa se encuentran campo adentro, dicen unos, sobre la ruta dicen otros, nada dicen los papeles oficiales porque a pesar de la insistencia del El Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) y sobre todo de los Movimientos Campesinos que pidieron la aclaración de la situación irregular de la tierra el trámite no se pudo concluir, el “agrimensor se enfermaba, la orden no se daba, se daba y no se cumplía”. En lo que el saber de los campesinos, los Riquelmes y el Estado coinciden es en el kilómetro 278 de la ruta 10.

Desde la ruta, hacía adentro del campo se recorta el camino colorado en contraste perfecto del pasto verde intenso, más allá “una cruz grande”, dicen quienes la pusieron con sus propias manos para recordar la muerte o la vida, quizás para no olvidar la razón por la cual la primera arrebató todo lo que contenía la segunda. Pero desde el borde de la ruta, no se puede ver la cruz, sólo el  monte y unas lonas donde acampan quienes temen por sus familiares perseguidos por “la justicia”, quienes esperan la libertad de sus presos, y los que ya no temen ni esperan.

Estos últimos ya enterraron los once cuerpos “con gusanos, envueltos en hule negro” que fueron entregados sin autopsia previa y descompuestos, tres días después.  Estos últimos se preguntan por qué las familias de los seis policías recibieron los cuerpos limpios, las indemnizaciones correspondientes, la celeridad de la “investigación” que concluyó  en la acusación de 46 campesinos, por ahora, porque la cacería sigue. Y ellos, los que velan las fotos de sus muertos en la orilla de una ruta sólo recibieron promesas, “jabones y unos paquetes de comida”.

El velatorio de los campesinos fue colectivo, como su lucha histórica en Paraguay, los cuerpos de los hermanos Luís y Fermín Paredes, Adolfo Castro, Luciano Ortega, Arnaldo Ruíz Díaz, Ricardo Frutos y Avelino Espínola fueron despedido por centenares de vecinos que se amontonaban en las paredes sin terminar de la iglesia Santa Luisa. Los cuerpos hedían “tuvimos que cerrar el cajón, ni velarlos pudimos y después ya los llevamos al entierro”.

La lluvia no paró de caer durante el camino al cementerio,  en Curuguaty el agua jamás escasea, la humedad pegajosa es propicia para que cualquier especie crezca enorme, hasta la impunidad. En el campo Morumbi la tierra es roja, esto podría ser sólo casual, de hecho la colonia se llama Yvy pytã, que significa Tierra Roja en voz guaraní.  Si embargo, es la razón de la masacre, la tierra guaraní en el distrito de Curuguaty es roja por el alto contenido de óxidos de hierro y aluminio, los mismos que la hacen fértil, rica.

Es la tierra, lo que atrajo a Blas N. Riquelme a la zona. “Un empresario que tiene muchos recursos, que soborna”, aseguró uno de los referentes del la comuna, “un símbolo del robo de las tierras públicas”. Riquelme es un ex senador amigo de Stroessner que se benefició y enriqueció durante su régimen, dueños de supermercados y tierras, llegó a ser presidente del tradicional partido colorado.

 

La Brigda Anguirú entrevistó a Jorge Galeano, secretario General del Movimiento Agrario Popular (MAP), de Paraguay, quien analizó la situación que vive su país desde el golpe de Estado, la estrategia del imperialismo y la necesidad de la integración continental por parte de los pueblos.

“Ellos tienen el plan muy bien definido, que es el recrudecimiento de la criminalización de la lucha social y de los luchadores. En el marco del golpe, se dieron las sentencias de 25 a35 años para siete compañeros campesinos, que están injustamente en la cárcel”

El MAP es una organización con diez años de existencia. Presente en 7 regiones de Paraguay,  contiene a 8 mil campesinos organizados en torno a la lucha por la tierra. La mayoría son pequeños productores dedicados a la agricultura y producción de alimentos para el autoconsumo. Además, pertenece a la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) – Vía Campesina.

– ¿Qué análisis hacen del golpe, desde el Movimiento Agrario Popular?

El golpe de Estado en Paraguay no se da por un avance desde los movimientos o desde los partidos de izquierda hacia el socialismo. El golpe no fue contra el Paraguay, sino que tiene una dimensión regional. Y en ese contexto, vemos los intereses inmediatos del imperio, que tiene como objetivo apropiarse de los recursos naturales, desarrollar el agronegocio y también la extracción minera en nuestro país.

Esto se puede ver en las decisiones inmediatas que tomó el gobierno, vinculadas a intereses de las multinacionales. Por ejemplo, la conformación de una comisión integrada por los representantes de Río Tinto Alcan -una multinacional canadiense- para avanzar con las negociaciones para la instalación de la empresa. Quien estaba como representante de Río Tinto en Paraguay, ha sido nombrado como viceministro de Industria y Comercio.

– ¿Qué otras medidas se han tomado en relación a las multinacionales?

Se ha nombrado a un representante de SYNGENTA -vendedor de agrotóxicos en nuestro país- en la Dirección más importante de control de calidad de vegetales y semillas (SENAVE), que es un organismo competente en materias de control del agronegocio. A su vez, los grandes productores de soja han impulsado en el Congreso una ley de bioseguridad, que abre las posibilidades para el avance del cultivo transgénico. El SENAVE y el ministerio de Agricultura en forma conjunta han autorizado -sin ninguna medida precautoria- la implementación y la producción de semillas de maíz y algodón transgénico. Todo esto, 22 días después del golpe.

Estos son los costos y el pago de las facturas que tiene este gobierno con las multinacionales. Por ejemplo, la Unión de Gremios de Productores, que agrupa a las asociaciones rurales del Paraguay, la Unión Industrial Paraguaya, la Federación de la Producción, la Industria y el Comercio (Feprinco) ha planteado al gobierno dejar sin efecto la reglamentación de la Ley de Fronteras.

– ¿Qué implicaba la ley de Fronteras?

Es una ley que establece que a 50 kilómetros de la frontera con otros países, la tierra no debe estar en posesión de extranjeros. El gobierno de Lugo había reglamentado esa ley y había iniciado una tarea de reconocimiento de esas tierras a los efectos de buscar la forma de recuperarlas y destinarlas a la reforma agraria. Eso era una de las amenazas a las multinacionales que se instalaban en la más rica tierra como San Pedro, Canindejú, Alto Paraná. Estas multinacionales extranjeras se vieron amenazadas y eso se puede tomar como un detonante de esta acción.

– ¿Qué otros actores identifican en el proceso del golpe?

La embajada norteamericana estuvo muy relacionada en esto, con el financiamiento de las empresas de “comunicación” empresarial monopólica pagadas por las multinacionales, que las estuvieron financiando no solamente el día del golpe, sino también mucho antes. Pagaron toda la tarea mediática antes del golpe, durante el golpe y después del golpe.

El equipo operativo del golpe estuvo a cargo de los mafiosos que se encuentran en el Congreso nacional, vinculados a terratenientes y traficantes, jugando en el ámbito establecido jurídicamente en el país. Apartándose y violando muchos artículos de la Constitución Nacional y las leyes. Y todo se cierra con la “bendición” del representante del Papa, que esta acá como embajador del Vaticano, que fue quien en primer lugar reconoció y bendijo este golpe de Estado, junto a todo la jerarquía católica.

Todo evidentemente estuvo muy bien planificado, entre las multinacionales, la jerarquía eclesial, la embajada norteamericana y los operadores políticos mafiosos-traficantes de los partidos tradicionales de Paraguay.

Esto es un peligro no sólo para mi país, sino que también es un peligro para Argentina, Bolivia y Brasil. Para todos los pueblos que estamos tratando de integrarnos es una amenaza.

– ¿Cuáles son las consecuencias a nivel represivo y judicial para los luchadores sociales en este primer mes y medio posterior al golpe?

Ellos tienen el plan muy bien definido, que es el recrudecimiento de la criminalización de la lucha social y de los luchadores. En el marco del golpe, se dieron las sentencias de 25 a35 años para siete compañeros campesinos, que están injustamente en la cárcel. Se dieron varios hechos de atropello con pelotones de policía que ingresan en encuentros de mujeres, de jóvenes, de campesinos, de indígenas.

Están quitando a todos los compañeros que se encontraban trabajando en las instituciones públicas. Están siendo sacados sin ninguna consideración de las leyes ni de la Constitución Nacional.

Hubo un amotinamiento en una cárcel de San Pedro, un amotinamiento y después la quema de la cárcel; estos criminales son capaces de quemar cárceles. Porque para ellos los pobres, los campesinos, los indígenas son un estorbo o un peligro.

La decisión del presidente golpista de asistir al campo con militares es un retroceso bárbaro. Los militares van a meter miedo a la gente en el campo y van a tratar de sacar información.

– ¿Cuáles son la tareas que ustedes ven como principales para la resistencia?

Una es la búsqueda de mayor articulación, de unidad, y desarrollo de acciones conjuntas para atacar la concentración de la tierra que es la principal contradicción en nuestro país y en la región. Para eso debemos contar con toda la fuerza, no sólo del campesino sino de toda la sociedad paraguaya. La otra es fortalecer la unidad latinoamericana, las relaciones internacionales del campo popular. Haciendo el esfuerzo de unificar la fuerza para tratar de evitar situaciones de esta naturaleza que se puedan desarrollar en nuestros países hermanos latinoamericanos.

Eso depende también de la capacidad organizativa y de formación de nuestra gente. Un punto que estamos trabajando es la formación de compañeras y compañeros a los efectos de poder resistir y avanzar en la lucha.

– ¿Cómo entienden que se va a dar la resistencia de cara a las elecciones del 2013?

Vamos a tener muchas posibilidades si tratamos de entendernos y encarar bien la tarea y la lucha electoral. Porque es una cuestión importante, pero creemos que en este momento todos los movimientos, partidos de izquierda, movimientos sociales, organizaciones campesinas e indígenas deberían centrar su accionar en la organización y en la movilización permanente del pueblo. Que en eso se trabajen los ejes programáticos, basados en los intereses reales de nuestro pueblo, para poder revertir el golpe de Estado y recuperar la soberanía sobre nuestros recursos y fundamentalmente, democratizar el acceso a la tierra, desarrollar un programa de Reforma Agraria.

Hay que fortalecer la integración de los pueblos, pero no desde el punto de vista solamente económico sino desde otros aspectos históricos que nos unen a los latinoamericanos. Es un desafío fortalecer ese vínculo, es necesario para la defensa de la democracia en nuestra región.

Desde nuestra organización, estamos haciendo todo el esfuerzo para aportar a la integración continental de los movimientos sociales se pueda ir fortaleciendo para constituir un proyecto continental. Y nosotros somos los sujetos que tenemos que asumir eso.

 

Tierra Roja

Publicado: 2 de agosto de 2012 en Fotodocumental
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La masacre de Curuguaty dejó un saldo de 17 muertos: once campesinos y seis policías. Luego de la intervención del Ministro del Interior del gabinete de Fernando Lugo, la derecha encontró el argumento perfecto para llevar adelante un golpe de Estado.

El 15 de junio de este año, en el distrito de Canindejú, dentro del departamento de Curuguaty en Paraguay, dejó en evidencia el poder de los dueños de la tierra, la complicidad del aparato jurídico y los medios de comunicación masiva. Hubo quienes sacaron partido de una reivindicación histórica  del pueblo paraguayo.

Blas N. Riquelme es uno de los grandes terratenientes de Paraguay, que se apropió de más 25 mil hectáreas de tierra del Estado que estaban destinadas a la reforma agraria, durante la dictadura de Alfredo Stroessner. Amparándose en el derecho de usucapión –pese a que esa figura no ampara las tierras del Estado-, hizo desalojar a los campesinos que habían tomado la tierra. 400 efectivos, la policía montada y helicópteros contra setenta personas que buscan un lugar para producir para el autoconsumo.

Hasta el día de hoy, los familiares de las víctimas mantienen un campamento a la vera de la ruta, reclamando justicia.

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Relatos de la masacre de Curuguaty

Santiago Martínez Galeano es concejal municipal de Curuguaty por el Partido Popular Tekojoja, miembro de la Asociación Campesina de Maracaná, y coordinador de la asociación cultural-popular de Canindejú. Dialogó con la Brigada Anguirû y relató lo que se vivió el día de la masacre, qué pasó con los campesinos asesinados, a quién pertenece la tierra de Campo Morumbi y cómo fue el tratamiento político y mediático de los asesinatos que habilitaron a la derecha a realizar un golpe de Estado en Paraguay.

 

¿Cómo se enmarca las masacre de Curuguaty en la realidad de Paraguay?

En primer lugar este hecho se enmarca dentro de la lucha por la tierra, o sea dentro del campo de la lucha por la tierra de este departamento (Canindejú) y a nivel nacional.

El que se acaparó de esas tierras es un personaje muy emblemático de la política nacional que es el símbolo del robo de las tierras públicas, como es Blas N. Riquelme, un senador, político colorado ya desde la época de Stroessner. Fue presidente del  Partido Colorado, senador de la república -ya después de la caída de Stroessner- y tiene tierras por todos lados, tierras mal habidas. Tierras que fueron adquiridas en épocas de Stroessner, en la época de la dictadura. Y allí tiene una reserva privada de 25 mil hectáreas donde hay sojales y alrededor tiene su propiedad nuevamente. Pegado, aunque hasta ahora no están identificadas, están las tierras de Morumbi, donde fue el conflicto.

Unas tierras destinadas al Ministerio de Defensa Nacional para la Marina- extraño porque no hay nada de lagos, ni de ríos- que se creo en la década del ´60. Strossner creo una colonización militar, que la idea era destinar tierras a los conscriptos que salían de los cuarteles. Entonces cada fuerza le ofrecía a sus conscriptos un pedazo de tierra.  Justamente estas tierras en conflicto están donde fuera la colonización militar de 45 mil hectáreas. Estas fueron donadas por la Industrial Paraguaya, que era una empresa brasilera-paraguaya que las consigue después de la guerra del ´70 (triple alianza, 1865-1870) donde se apropia de tres millones de hectáreas, que supuestamente compro, pero que en realidad el Estado casi regaló, para solventar los gastos de la guerra.

Y eso todavía persiste porque la Industrial Paraguaya sigue, como Carlos Casado en el Chaco con unas seis millones de hectáreas o por ahí. Y, anteriormente las tierras no eran medidas con teodolito, no existía el GPS; entonces decían de aquí hasta aquí, el arroyo, el río queda adentro… y así nomás marcaban. Esta Industrial Paraguaya fue vendiendo tierras y también “donando” al estado por varios motivos: en este caso para congraciarse con el dictador,  le donó a los militares. Pero el Ministerio de Defensa, en este caso la Marina, no asumió eso como propio. Aceptó la donación pero nunca hizo los papeles. Por lo tanto quedo ahí pendiente.

¿Qué sucede con la lucha por la tierra al caer la dictadura?

Después de la caída de Strossner la lucha por la tierra se reactiva, ya que estaba la posibilidad de reclamar y la década de los ´90, fue la década de las mayores conquistas de tierras por parte de los campesinos. Porque ellos (el Estado) tenían que dar solución a la problemática de tierras que había. Y en este departamento fueron la tierras de mayor extensión que se consiguieron: Maracaná, 23 mil hectáreas; Arauco Cué, 21 mil hectáreas; Gui pe Ta;  Brites Cué… unos cuantos asentamientos de 10 mil hectáreas para arriba promedio. Que ya no se pudo lograr después. Conseguir mil hectáreas después ya era difícil. Pero toda esa década fue de conquistas de tierras. En ese entonces no había tanta necesidad de ir a reclamar aquellas tierras que estaban con mayor resguardo sino que se iba por aquello que era la parte más débil del sistema.  Es decir, por la tierras de los stronistas, que entregaban  sus tierras para saldar sus cuentas, como en Brites Cue que eran de un funcionario del Instituto de Previsión Social, otras del jefe de la Policía Nacional, a quienes fueron sacadas sus tierras para calmar la situación de la problemática social. O sea, una forma que asumió el gobierno posterior a la dictadura para apaciguar el problema fue sacar las tierras de los que fueron afines de Stroessner, directamente afines, por más que quien que le sacaba  también era su compadre. ¿Verdad? Pero fue una época de mucha conquista de tierras.

¿Qué es lo que ocurre en los últimos años en relación a esta problemática?

Ya en la década del dos mil- ya había empezado en el ´70- pero en el dos mil, entraron más fuerte, empieza la ocupación brasilera con las empresas sojeras. Las empresas agroexportadoras. Primeramente sobre las tierras fiscales y tierras de los ganaderos. Cuando ya ocuparon todas esas tierras, porque acá la tierra del paraguayo es barata, empezaron a presionar sobre las tierras  conquistadas, que son las tierras campesinas e indígenas. Allí nuevamente el conflicto empieza, con la resistencia. O nos hacían desaparecer totalmente o los enfrentábamos. De hecho en Alto Paraná, por lo menos setenta asentamientos desaparecieron. Luego de diez años ya podemos ver el retroceso.

¿Cómo se fue dando este retroceso en las tierras recuperadas?

Y esto se dio primero por la vía de la compra de tierras, ya que estas tierras son caras porque son las mejores del país. Tierra roja. Y entonces era irresistible el monto que te ofrecían por tus tierras, así  empezaron a entrar. Después si no querías vender, te alquilaban,  y  los que se resistían a vender o alquilar  eran o fumigados directamente o amenazados. Sino hacían que se retire la escuela, la iglesia y ya no podías sostener la comunidad ni las instituciones públicas. Entonces o vendían a la fuerza al mejor precio o algunos eran ya directamente atropellados. Ahí vuelve con todo la lucha por la tierra, en el 2005 con el presidente Nicanor Duarte Frutos se empieza a luchar nuevamente por la falta de  tierra y contra el avance de los agrotóxicos.

Y ahí nace Lugo. Fernando Lugo fue una forma de buscar una salida a la problemática en el sector rural del avance sojero, de las empresas sojeras y la falta de tierras, también a la falta de apoyo a la producción de los que tenían algo de tierra. Y quedó mucha expectativa.

¿Cuál es la historia de las tierras donde ocurrió la masacre el pasado 15 de junio?

Ya desde el 2004, en la época de Nicanor Duarte Frutos,  se empezó a solicitar estas tierras (Morumbi)- Que ya tiene cinco desalojos- porque la gente sabía que esas eran tierras del Estado. Entonces la lucha era presionar por la vía de la ocupación para que el Estado se apropie de ellas. Porque el Estado no quería hacerse cargo ya estaba su correligionario ocupándolas,  un empresario que tiene muchos recursos, que soborna y que en ese momento era parlamentario también-senador de la república- entonces en el 2004 el presidente saca un decreto destinando esas tierras a la reforma agraria y ahí se tenía que hacer la mensura judicial para detectar donde estaban esas dos mil hectáreas, que eran de la donación (de la Industrial Paraguaya).

Pero nunca se supo donde estaban ubicadas, se supone que ahí donde esta el monte Morumbí. Son unas tierras de mucho valor económico. Entonces como ya no podía atajar, hace una maniobra judicial y pide por la ley de Usucapión para que se le ponga a nombre de él (Riquelme) por ser ocupante por más de veinte años. Por mas de que la ley dice de que no puede hacerse el usucapión sobre tierras del Estado. Pero así son las maniobras jurídicas acá, hacen órdenes de desalojo con números de finca, con propiedades que están en otro lado. O sea, ponen finca numero…un título de propiedad que no corresponde a esa tierra y entonces te sacan con ordenes de desalojo de propiedades que están en otro lado, que no son específicamente esas tierras que están en disputa. Por eso las fiscalías y los jueces son cómplices.

Con esta ley de usucapión (Riquelme) se apropia de forma fraudulenta e ilegal y lo declara como reserva privada.

¿Y durante el gobierno de Fernando Lugo qué ocurre? ¿Cómo se da esa lucha campesina?

También como en esa época de Nicanor hubo desalojos, muchos apresamientos, mucha persecución, se empezó a hablar del tema electoral, ahí ya entro con fuerza el sector rural  en la cuestión electoral, como también el mismo Lugo,  que decía “bueno, desde la Iglesia no podemos cambiar la realidad política, hay que entrar en la política”, “no podés cambiar la realidad social, sólo con la lucha social”.

Y también el sector campesino veía que no se podía seguir avanzando si no se cambiaba el poder político. Entonces ahí se apostó por el cambio político electoral, se entró con todo con Lugo y estaba la esperanza de que un nuevo gobierno, propuesto por los sectores populares y sociales,  pudiera dar vía libre para realmente recuperar las tierras mal habidas. Se empezó con Lugo y  desde el inicio comenzaron los pedidos.

El primero fue del Frente Nacional Campesino que solicito la recuperación de unas dos mil hectáreas de tierras que estaban ya tomadas por brasileros. Ocuparon masivamente esas tierras y el presidente del INDERT (Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra) de ese entonces fue denunciado por invasión de propiedad por parte de los sojeros. Los brasileros tenían apoyo de los intendentes, tenían apoyo de la gobernación, de los parlamentarios, de la policía: de todo el poder político de la zona. Y los brasileros estaban más armados que el Ejército del Pueblo Paraguayo, y a la vista de todos porque decían que era su tierra, que la habían comprado. Pero es como comprar un auto robado. Y cuando pasaba el INDERT a verificar, ponían al paraguayo al que le habían comprado para que muestre que el trabajaba esa tierra. Todo lleno de soja.

Y cuando el instituto no puede resolver el conflicto pasa al poder judicial y ahí estamos perdidos. Caso por caso se tenia que hacer, entonces hay casos que se recuperó y casos que no se pudo recuperar hasta ahora, casos que iniciaron al principio del gobierno de Lugo. O sea que la recuperación de tierras en todo este proceso de Lugo, fue muy poca. Por las trabas y la dictadura del poder judicial, ellos hacen lo que quieren acaparados por el poder legislativo. Ya que los únicos que pueden echar a un juez es el poder legislativo, y Lugo atado de pies y manos, había dado al Procurador General de la Nación la responsabilidad de encargarse de las tierras mal habidas, pero la procuraduría es una entidad débil, con pocos funcionarios, con pocos recursos y con un funcionario que no era el adecuado.

Hay unos cuantos pedidos de recuperación de tierras mal habidas, cerca de 8 millones de hectáreas  y se recuperaron unas 100 hectáreas. En este marco entra esto de Marina Cue. Ya que era lo mas fácil, porque no estaba ocupada por brasileros, no había una resistencia de personas. Porque entrar en tierras ocupadas por brasileros era  enfrentarte con su fuerza armada. Sin embargo en estas tierras no había ocupaciones de brasileros, estaban alquiladas una parte y la otra es todo monte. Y solamente era enfrentarte con un solo propietario. Pero era uno  bien grande.

Ya el año pasado también se quisieron  agarrar de esta lucha con un enfoque electoral, el partido liberal, el intendente de aquí (Curuguaty) es liberal, entonces él con sus punteros políticos convoco a la gente a que se cense a todos los sin tierra del departamento diciendo que ellos les iban a buscar las tierras. Entonces entra este componente partidario que no se daba en otras ocupaciones de tierras.

Entonces el convoca y ¿con que intención? Porque se sabía que Riquelme tenía muchas tierras mal habidas. Entonces censar a dos mil personas implicaba esa cantidad o más en votos. Ese era el objetivo, tener ese caudal electoral. Por eso nosotros como organizaciones campesinas nos negamos a ocupar esas tierras, no entramos en ese juego. Así se censó indiscriminadamente sin ver si realmente eran sujetos de la reforma agraria. Porque para ser sujeto de la reforma agraria tenés que ser agricultor. No podíamos estar en contra de ese censo porque respondía a una necesidad, pero tampoco lo apoyamos porque estaba encarado a ser partidizado.  Yo siendo concejal estuve en desacuerdo por que en la concejalía, la mayoría son latifundistas. Así que denunciamos al intendente, a este censo.

Y ahí se aprovechó otro grupo que decía que estaban dispuestos a resistir, porque se sabía muy bien que se iba a volver a desalojar. Entonces se estaba dispuesto a resistir. Y creo que fueron entre 60 y 70 las personas que quedaron ya dispuestos a resistir. El que lideraba esto sabía que iba a haber garroteada, iba a haber heridos pero que gracias a esto se iban a conseguir las tierras. Con sangre. De hecho siempre se dio así, después de que hubo sangre, se consiguió la tierra. Porque mientras no hay sangre no hay mucho caso. Y las organizaciones campesinas históricas no entraron en esta lógica, porque no estaban bien organizados y menos con una línea de ese estilo.

Las organizaciones no tienen la línea de exponer a personas que no están preparadas  para resistir. En el caso del campo Morumbi, la mayoría eran jóvenes que estaban cansados seguramente de que vuelvan a quemar todas sus cosas. También con cierto populismo de decir “estas tierra ya es nuestra”. Pero siempre esta trabado por el Estado, por el proceso judicial, en el cual la gente ya no confía, entonces esto era una forma de destrabar eso.

Ya se veía que iba a ser un desalojo violento porque ellos estaban resistentes a abandonar, por eso la policía se fue preparada con helicóptero y todo eso. Y ya se sabía que iba a haber muertos. Porque no podes hacer un desalojo si se te resisten. Ahí ya no hay seguridad de que no  halla violencia.

¿Cuántos efectivos de la policía había en el lugar?  ¿Cómo actúo el poder judicial?

Había cuatrocientos policías para setenta personas. Estaba la caballería, la montada, hasta un helicóptero. O sea estaban todos los aparatos.

Y la fiscalía no sacó una orden de desalojo, no puede porque esas tierras no tienen un titulo de propiedad. Lo que saca es una orden de allanamiento para identificar a los que estaban allí y buscar armas. Pero digamos que es un desalojo indirecto. De ahí surge la primera irregularidad. ¿Como es que se va a allanar una propiedad de la que no hay una mensura judicial?, una propiedad de la que no se sabe dónde está.

¿Cómo se asegura la fiscalía de que esa tierra que están allanando es la propiedad efectivamente?

Ahí hay muchas irregularidades. Supuestamente Riquelme pago 500 millones (de guaraníes) para que todo el aparato policial vaya. No se va a mover todo ese aparato sin que el propietario pague.

¿Cómo fue el día del “enfrentamiento?

Los que querían salir tenían que salir antes y los que quedaban ya quedaban. Supuestamente ellos se organizaron para la resistencia.

Hay versiones de que la noche anterior entraron varias personas extrañas al asentamiento, armados. Los que empezaron a disparar le dispararon identificando al jefe de la policía, eso esta bien preparado y hay que tener una certera puntería, no es fácil ya que no era de muy cerca. Nadie sabía bien quien organizaba porque había varios grupos. Había un líder campesino que no manejaba a la otra gente, la mayoría era gente común. Él agarró a un grupo de la juventud para ponerse frente a frente, es como poner carne de cañón, directamente. ¿Cómo te vas a exponer? Si te estas enfrentando con la policía no te vas a exponer ahí frente a frente a “pecho gentil”.

¿Por qué los campesinos se expusieron de esa manera?

Y la idea, yo creo, que habrá sido que haya una garroteada, una muerte… y que ahí se iba a conseguir la tierra. Pero se dio al revés, primero mataron a los policías y esto ocasionó que la policía ya no se controle. En media hora terminaron todas las balas que tenían, era una lluvia de balas.

La mayoría eran espectadores, mirando desde un poco mas arriba a esta carne de cañón que estaba ahí, esos son la mayoría de los heridos. Pero los que estaban ahí en el frente, murieron casi todos, y a los que no pudieron matar en el tiroteo, los ejecutaron. Hay muchos testigos de que varios fueron ejecutados. Ahí ya no hay vuelta atrás ya no se sabe bien que pasó, había gas lacrimógeno y no se veía. También había disparos desde los helicópteros.

Pero de parte de los campesinos había muy pocos casquillos. Nosotros entramos un día después. Sus armas eran de un tiro o dos tiros, o sea que si no acertaban en la primera, bueno, los acribillaban. No había condiciones para un enfrentamiento de iguales.

Y supuestamente este grupo que había entrado la noche anterior, esos desaparecieron. Así como entraron, desaparecieron.

Pasados los hechos, la policía no trajo casi a ningún herido de los campesinos, algunas mujeres que lograron salir. Y ahí fueron detenidos unos doce entre mujeres, menores y heridos. El resto se escondió por el monte. De hecho los policías no se metieron en el monte a buscarlos. Ahí es que se le pidió a los tres poderes para que se detengan y los familiares puedan entrar a buscar a los muertos y los heridos. Porque la policía al que encontraba lo iba a matar. No hay un registro de los heridos, algunos dicen 30, 40 o 50. Pero no hicieron ningún registro porque ellos están todos imputados, tienen orden de captura y no pueden hacer oficialmente las curaciones en los hospitales. Uno de los dirigentes al cual le volaron la quijada, tuvo que ir al hospital y a ese lo agarraron.

¿Qué pasó después?

Nosotros aquí nos movilizamos para que se pueda rescatar a los heridos, para que se pueda sacar a los muertos que hubiesen quedado. De hecho al segundo día se salteó la barrera policial para buscar a los caídos y se encontraron a dos muertos más. Heridos también se encontraron pero eso obviamente no se reporto.

Al día siguiente ya se movilizo con los  pedidos iniciales que eran:

-liberación de los detenidos

-levantamiento de las medidas de detención contra los imputados

-la indemnización a las victimas

-la recuperación de estas tierras

Que hasta ahora siguen, y hasta ahora hay muy pocos avances. En cuanto a los detenidos se logro liberar a dos, que habían agarrado aquí y que no tenían nada que ver, después de movilizar, también de la presión internacional.  Hay  otro que todavía no quieren largar, que fue a rescatar a un herido y que también entro en el pleito. A todos los imputaron de la misma manera: homicidios gravosos, invasión de propiedad privada, asociación criminal. Todos con una expectativa de 25 a 30 años de cárcel, indiscriminadamente. Esto se dio a partir de una lista, de un censo que encontraron ahí. Pero no todos los imputados ese día estaban dentro y también hay gente que estaba ese día pero que no estaba en el censo.

¿Cómo continúa esta lucha luego de la masacre y luego del golpe de Estado?

Pasó el golpe y se conformó una asociación de familiares de las victimas y una nueva comisión sin tierra para la recuperación. Pero el problema es quiénes van a ser los beneficiarios de la tierra si todos están imputados. Entonces esta un poco complicado la situación. También aparece nuevamente una comitiva liberal que estaba peleando por esas tierras anteriormente. Y ahora hay dos comisiones pidiendo la misma tierra.

Si no esta el componente material, la ayuda es incompleta. Ahí esta la falencia del gobierno y de la ayuda internacional. Pero no es para menoscabar, porque precisamente gracias al apoyo internacional todavía no hay una fuerte represión. Porque si no hubiera habido una represión fuerte.

Pero la gente común tiene un problema concreto, y dice: ¿Dónde está la tierra para nuestras familias? y ¿dónde están los detenidos y los imputados que no pueden trabajar? Porque el que está imputado no puede trabajar porque tiene que esconderse y tiene familia que mantener. Otro problema es ¿quién paga la defensa? Porque cada caso es diferente y hay solo dos abogados públicos para demostrar caso por caso. Entonces acá ya están suponiendo que son culpables porque el juez mandó a todos a juicio oral, y el juicio oral implica que ya tenés las pruebas suficientes para la acusación.

¿Cómo vincula la masacre con la destitución de Lugo?

Nosotros aquí consideramos que fue una manipulación, que ellos vincularon. Se manipuló una lucha que se estaba dando por la tierra porque enseguida todo el acento ya se puso en el gobierno central. Porque estas tierras, si no se caía Lugo, se iban a conseguir. Ese mismo jueves después de la masacre, Lugo estaba por presentar un pedido de indemnización pero ya estaba conformada una comisión del Congreso para hacer el pedido de destitución. Se estaba viendo con la fiscalía el tema de los detenidos y eso se cortó inmediatamente.

Esto fue utilizado como una de las pruebas del juicio a Fernando Lugo, algo totalmente desubicado porque el único culpable fue el poder judicial, que fue el que dio la orden de desalojo. Es el poder judicial el que estaba defendiendo las tierras de Riquelme. Y una deficiencia del Ministerio del Interior. Que bueno, por eso fue destituido el Ministro, que era lo que correspondía.

 ¿Cuántas son las personas que continúan siendo buscadas?

En la carpeta fiscal están los nombres de unos 46 pero luego se fueron agregando mas imputados. Porque la carpeta fiscal decía que “se puede aumentar la cantidad de diputados y las imputaciones”. O sea que eso esta abierto. Hasta que la investigación no termine, y eso va a ser por diciembre, esto va a seguir ampliándose.

Porque no solo hay órdenes de captura sino también de allanamiento de las casas. Y están buscando selectivamente porque justamente no pueden hacer una barrida por la presión internacional. Por eso están tratando de buscar  el chivo expiatorio.

Porque que pasa si se descubre que la matanza arrancó por culpa de terceros. Por que yo sostengo que matones de Riquelme se metieron a disparar a los policías. Son matones que están preparados para eso y además conocen el lugar, saben por donde moverse. Cometen el hecho y después se esconden en la propiedad. Riquelme no podía no saber. De hecho sus matones, sus capataces figuran en el censo. No podía no haber presencia en esas tierras. Y los matones ahora también están prófugos de la justicia. Por eso yo pedí a la fiscalía que  investigue a los empleados de Riquelme. Pero no hay intensiones porque él es un poderoso.

Los métodos que utilizaban las organizaciones sociales para hacer las tomas eran muy distintos a los llevados a cabo en la toma del campo Morumbi. ¿Cómo es ese proceso de elección y posterior posesión de las tierras?

Bueno los procesos, por lo general son muy parecidos, solamente que hay grupos que resisten mas porque cuando hay una orden de desalojo ya salen muchos por cuenta propia. Siempre hubo gente que resistía y por eso hay muertes, no sólo por parte de la policía sino también de los matones de los terratenientes. Y mediante a esas muertes se conseguía la tierra. La última toma que fue hace diez años en San Pedro, ahí ocuparon los del Frente Nacional Campesino pero se acoplaron la gente de la comunidad. Ahí murieron tres personas pero consiguieron 10 mil hectáreas. Siempre hubo resistencias de ese estilo, de bueno “aquí vamos a morir”, dispuestos a morir a cambio de que otros puedan conseguir, con su muerte, las tierras.

La toma del campo Morumbi era de ese estilo, de resistencia fuerte. No era un preparativo para ganar con las armas esas tierras. ¿Cómo le van  a ganar a cuatrocientos policías? Y ellos casi sin armas. Nunca se encontraron armas de guerra. La idea era dejarse matar para conseguir las tierras y por eso hay que considerarlos como héroes.

¿La idea fue no moverse para recibir la represión pacíficamente?

No, cuando hay enfrentamiento uno se tiene que mover, pero sabés que no vas a ganar. Eso cuando tenés la certeza de que no va a haber muertos, o a lo sumo uno.

Pero acá el hecho es que se le mató al jefe de la policía y ahí ya no hay vuelta atrás. Porque en los últimos tiempos la policía esta preparada para no matar, pero una vez con el jefe muerto eso ya se puso incontrolable. Alguien provocó ese descontrol. Lo mismo de parte del campesino, al ver que te están ejecutando a tu hijo, a tu hermano, a tu padre, bueno, también vas a reaccionar.

Pero casi no tuvieron forma de reaccionar, no había forma porque les cayó una balacera impresionante. No estaban preparados para un enfrentamiento de ese estilo, nadie esperaba eso. Uno siempre esta dispuesto a ser garroteado, pero no que pasara eso. Bueno así es la lucha.

En la primera línea se pusieron los que estaban dispuestos a eso, querían llamar la atención, de que los campesinos todavía tienen que perder la vida para recuperar tierras mal habidas. Eso sería un golpe en seco para que se liberen esas tierras. Esa era la estrategia. Solamente que eso se utilizó para crear algo a favor de la derecha. Porque al matar policías, la prensa engrandeció todo. Y sólo cubrió la noticia mostrando a los policías muertos y heridos. Eso creó un impacto contra el sector campesino… de que eran todos guerrilleros… eso instaló la prensa.

Hay una hipótesis de que esto se debe a una interna de la misma policía, para sacar al jefe del grupo GEO que era más cercano a Lugo.

Puede ser, pero la planificación estuvo por encima de eso, no necesitas que estén en contra si hay un tercer implicado que genera el caos. Al momento de que a la policía le  matan al jefe, ellos actúan ya sin orden, no hay quien dé órdenes y tienen que atacar. Porque se crea un espíritu de cuerpo en la policía, porque es su jefe y lo tienen que defender. Quien hizo esto sabía muy bien la psicología de un militar. Es como a una organización social le maten a un compañero, ¿vos podes detener el actuar de la gente?

Bueno eso es lo que ocurrió. Eso ocurrió cuando echaron a Cubas, ellos mataban a civiles para que se enfrenten a la policía. Ellos crean el enfrentamiento.

A nivel represivo; ¿cuál es la situación de lo campesinos luego del golpe?

Ahora lo que nos protege son los organismos internacionales, Mercosur, Unasur, parlamentarios europeos… por eso es que no pueden hacer muchas cosas. Pero sabemos bien que tenemos que cuidarnos mucho. Porque en cualquier momento te involucran. Tenes que cuidarte lo que decís, cuidarte de las acciones a hacer… porque te van a involucrar y es muy fácil que te creen testigos. Que te digan que vos estabas allí.

Lo único que nos salva es  que en este caso de Morumbi, las organizaciones estuvieron afuera, entonces no tienen con que involucrarnos, pero están viendo de donde se agarran para involucrarnos, pero como no estuvimos metidos allí, les es muy difícil. Solamente hubo un dirigente de un partido de izquierda y si lo agarran a él ahí van a querer venir por Tekojoja y los otros partidos del Frente Guasú. Por eso no tienen que encontrarlo, porque si no, lo van a relacionar con todos los demás y van a armar la ligazón porque el director del INDERT era del Partido Comunista. Entonces ahí nos van a meter a todos porque ese es el único eslabón que les puede permitir meternos a todos. Porque en la toma no había gente de ninguna organización campesina o partidos de izquierda.

Por eso cualquier cosa que ocurra de aquí en más, nos van a involucrar. Por eso es complicado hasta donde hacer las acciones, cómo hacer. Hay que resistir nomás, porque de atacar no hay margen, ni posibilidad, es contraproducente. Ahora, si hay que ir creando las condiciones para que la masa se movilice. Eso es lo que se está hablando.

Porque al pasar el tiempo este gobierno va perdiendo la legitimidad ya que no puede solucionar los problemas básicos de este país. Franco prometió solucionar lo de Curuguaty pero va pasando el tiempo y no hay respuesta.

Cuando ustedes entran al campo, a los dos días, ¿todavía había cuerpos?

Si dos cuerpos, a 50 metros del lugar, la policía no los quería recoger nomás.

También había heridos escondidos en el monte, porque ya en la primera noche salieron la mayor parte. La policía después de la masacre se quedó rodeando el lugar pero nunca volvió a entrar. Se quedó en la entrada para hacer de cuenta de que hizo el rastrillaje.

¿No hubo pericia forense?

La policía no permitió que acá se haga nada, a todos los llevaron a Asunción. Llevaron a los campesinos para allá, pero al parecer tampoco hicieron la pericia forense porque a los familiares les devolvieron el cuerpo tal cual estaba: con la ropa sucia, con la sangre…así le entregaron el cuerpo a sus familiares, a los cuatro días, todo ya descompuesto.

“Sin memoria no hay paz, sin paz no hay democracia”

El 1 de agosto se cumplen ocho años del incendio del supermercado Ycuá Bolaños en Asunción, Paraguay, en el que murieron 426 personas, más de 510 resultaron heridas y alrededor de 10  no pudieron ser identificadas. Los dueños habían dado la orden de cerrar las puertas del local para evitar que los compradores se retiraran sin pagar. La Coordinadora de víctimas del Ycuá Bolaños inició ayer un festival y vigilia en conmemoración al día del incendio que confluirá hoy en un acto llamado “La hora del dolor” con una consigna concreta: sin memoria no hay paz, sin paz no hay democracia.

Dionisia Roa perdió a cuatro familiares: Antonia, Diana, Mara (9) y Melany (3).

En el marco de las actividades de la resistencia frente al golpe de estado perpetuado por los intereses económicos nacionales y trasnacionales, representados por la figura de Federico Franco, se conmemoró entre ayer y hoy  el octavo aniversario de una de las mayores tragedias civiles de Paraguay.

Al pedido concreto de justicia hacia las víctimas y sus familiares se sumó el apoyo solidario con los campesinos asesinados en la masacre de Curuguaty,  reforzando la idea de que el golpe de estado es un atropello a la posibilidad de acceder a la justicia para el pueblo del país.

El supermercado Ycuá Bolaños era parte de una cadena de centros comerciales. Había sido inaugurado en 2001 y la sucursal incendiada se caracterizaba, paradójicamente, por ser la más moderna.

El 1 de agosto de 2004, un incendio se inició en la parrilla del patio de comidas y  comenzó a propagarse rápidamente por las placas de poliestireno que separaban  el cielo raso del techo del edificio.  Cuando el personal se dio cuenta del fuego, las llamas se habían propagado por casi todo el supermercado.

Bajo la orden de sus dueños, Juan Pío Paiva y Víctor Daniel Paiva, el jefe de seguridad Daniel Areco mandó a cerrar las puertas para evitar que los clientes se fueran sin pagar.

Las víctimas quedaron atrapadas cuando el fuego consumió el oxígeno del cielo raso, debilitó sus placas y comenzó a afectar el interior del supermercado. Frente a la combustión, las diferentes placas de vidrio que separaban los espacios comenzaron a ceder, dando lugar a nuevas oxigenaciones.

Según los sobrevivientes, se veían bolas de fuego que caían desde el techo y que hacían explotar elementos combustibles, como aerosoles o las cámaras frigoríficas de los locales. El fuego comenzó a propagarse rápidamente por las diferentes áreas del edificio. Una vez consumido el oxígeno de un sector, se rompían las paredes de vidrio que comunicaban a otros espacios.

Las paredes del edificio no contaban con protección ignifuga, no funcionaron los detectores de humo ni existían rociadores automáticos.  El supermercado no tenía la cantidad de salidas de emergencia reglamentadas por la ley de habilitación de espacios paraguaya, no estaban señalizadas ni abrían en sentido del recorrido del egreso.

Luego de las pericias se constató que la chimenea que dio inicio al incendio  tenía acumulación de brasas y grasa, que sirvieron a la combustión. El tubo no tenía una salida directa al exterior y además su boca estaba en contacto directo con el techo del local, provocando así el recalentamiento de las placas internas del cielo raso.

Tras dos juicios, se condenó a los responsables materiales e intelectuales del incendio. Juan Pío Paiva y Víctor Paiva, dueños de la cadena, fueron condenados a 12 y 10 años de prisión respectivamente bajo la figura de homicidio doloso simple por dolo eventual, homicidio doloso en grado de tentativa agravada y exposición de personas a lugares de trabajo peligroso.

Daniel Areco, jefe de seguridad del supermercado fue condenado a cinco años de prisión bajo los mismos cargos, mientras que Humberto Casaccia fue el único miembro del directorio de la empresa condenado.

Los familiares de las víctimas siguen reclamando justicia frente a la liviandad de las condenas y a los beneficios otorgados a los responsables.

La Brigada Angirû fue entrevistada en el programa de Anahí Arismendi en la Radio Actualidad Unión de Venezuela.

El objetivo de la charla fue debatir sobre el cerco mediático que se viene imponiendo desde los medios masivos paraguayos en connivencia con el gobierno de facto de Federico Franco.

AUDIO: Entrevista a Brigada Angirû en Radio Actualidad Sur en Venezuela