Archivos para enero, 2013

Ernesto Benitez pertenece a la Coordinadora de Productores Agropecuarios de San Pedro Norte (CPA-SPN) y es parte de la dirección del partido Convergencia Popular Socialista. Analiza en términos históricos la reorganización popular paraguaya pos dictadura, la llegada de Lugo al gobierno  y las tareas a futuro para el movimiento popular.

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Posiblemente Paraguay sea uno de los países con peor distribución de la riqueza, relacionado fundamentalmente con la tierra, que es la base sobre la cual se articula el modelo capitalista de este país. El 2% de los propietarios controla el 90%.

Hay cuatro grupos de poder. En primer lugar los ganaderos, que aplican un modelo de explotación muy atrasado comparándolo con otras burguesías que dedican a la cría de ganado. Acá es mucho más artesanal, muy atrasados desde el punto de vista capitalista.

Los empresarios que se dedican a actividades ilegales, contrabando y contratos con el Estado se beneficiaron con grandes obras públicas como Yacireta o Itaipú aprovechando el control de las instituciones estatales. Hicieron esa fortuna fruto de la influencia sobre las instituciones del estado.

Después están los empresarios mafiosos que se dedican al narcotráfico, armatrafico (trafico de armas), y todos los tráficos.

Y hoy día y con mucha fuerza, entran los agroexportadoras, el agronegocio. Ahí podemos encontrar a unas seis empresas multinacionales: Cagill, ADM, Bunge, Monsanto, Dreyfus, Bactcher. Estas empresas trasnacionales con sus socios locales controlan alrededor  del 90 % de la exportación paraguaya.

Esos grupos económicos y los intereses de las multinacionales son los que desde hace 100 años se articulan para el saqueo colonial que sufrimos como pueblo.  Estos son grupos extremadamente conservadores, excluyentes, racistas, muy violentos.

Frente a eso, ya a finales de la dictadura fuimos recomponiendo el movimiento popular. Anteriormente  tuvimos un proceso de persecución política, desde la década del ’40 hasta casi el ’90. Algunos con presidentes militares, otros no militares pero todos con las mismas características: represión a la gente, torturando, matando y expulsando a muchísima gente.

A fines de los ’70 la mayoría del movimiento popular y de izquierda fue perseguido tremendamente. La mayoría de esos cuadros fueron anulados, con la muerte o con la expulsión del país.

Con la caída de la dictadura en el 89 tuvimos es un proceso de recomposición y de rearticulación de los sectores populares: sector estudiantil, indígena, campesino, sectores sin techo urbanos, intelectuales.

Ya a fines de los ’90 y fundamentalmente en el 2000 es que se reconstruyeron los partidos políticos populares que hoy día tenemos. Pero en la década de los ’90 se fueron desarrollando organizaciones gremiales contestando al sistema, movilizándose, luchando, recuperando tierras, bloqueando. A eso es a lo que nosotros le llamamos “proceso político”.

Este proceso nuestro se fue construyendo progresivamente, de a poco, desde el descontento popular, con sus propias herramientas. El pueblo fue aprendiendo de los errores y vieron la necesidad de la construcción de las organizaciones populares y el movimiento permanente hizo que sus núcleos más avanzados se fueran politizando. Fuimos entendiendo la necesidad de la herramienta política como algo necesario para profundizar el proceso de construcción popular.

Entonces los partidos políticos, surgieron producto del impulso del movimiento popular, de los núcleos más concientes de los sectores populares: campesinos, estudiantiles, profesionales. La mayoría de los casos, los partidos de izquierda o populares que surgieron, nacen con esas características en esta etapa. Entonces ese descontento general y el avance organizado fueron presionando y debilitando a las fuerzas políticas tradicionales.

El partido colorado y el partido liberal, después el UNACE de Lino Oviedo -un desprendimiento por derecha del partido colorado- son expresiones políticas de una forma determinada de acumulación capitalista en este país: los ganaderos, los terratenientes, los empresarios mafiosos, los empresarios “legales”. Estos partidos representan a esos grupos económicos. Esta forma de acumulación capitalista se fue debilitando progresivamente, producto de toda la situación internacional, el avance del modelo neoliberal.

Y en esos mismos partidos se fueron generando contradicciones profundas que no pudieron superar, producto del modelo que se estaba agotando ante un nuevo modelo, el agronegocio, modelo capitalista que entra de lleno.

Eso genero entre ellos una disputa sobre que forma de acumulación iba a hegemonizar y controlar las instituciones del Estado para a partir de alli seguir adelante con las formas de explotación. Entonces, son esas crisis y la falta de perspectiva de un proyecto alternativo entre ellos mismos lo que los fue debilitando y potenciando también el crecimiento del movimiento popular.

Entonces, esa búsqueda del movimiento popular de cambio, y la búsqueda de generar más condiciones favorables para el agronegocio -esos intereses contradictorios y extremos- es lo que en el 2008 fueron confluyendo y apoyaron la candidatura de Lugo, que no salio de los grupos políticos tradicionales.

Entonces esos dos proyectos tan distintos se organizaron detrás de la candidatura de Lugo con el objetivo de golpear al partido colorado como fuerza hegemónica representante del modelo capitalista atrasado  que progresivamente se iba debilitando. Y llego el triunfo electoral.

Todos los medios de comunicación que hoy día son tremendamente reaccionarios y contrarios al proyecto popular: ABC Color, Ultima Hora, etc., en gran medida apoyaron la candidatura de Lugo; una parte de la burguesía  de los liberales, el imperialismo yanqui, apoyaron para golpear al partido colorado representante de ese modelo capitalista más atrasado, casi feudal, menos neoliberal, más estatista.

Pero el gobierno de Lugo, para nosotros como proyecto popular, es un avance, un paso en esa caminata que fuimos dando, en la construcción y recuperación del movimiento popular. Antes de las elecciones era imposible la unidad de estas fuerzas con las cuales hoy estamos articulados en el Frente Guasú. Cada uno por su lado, así llegamos a las elecciones. Solamente coincidimos en apoyar el candidato a presidente, pero después no pudimos articular nada para las gobernaciones, para los diputados, senadores, nada.

Entonces se pudo ganar el ejecutivo pero no se pudo ganar el legislativo ni los poderes departamentales ni locales. 17 provincias quedaron en manos de la derecha. En el parlamento son 45 senadores y 80 diputados, de esos se lograron dos diputados y tres senadores; solo cinco parlamentarios de los 120 responden a este proyecto popular.

Con esa composición, el ejecutivo es muy débil. Un presidente democrático con perfil progresistas, con un vicepresidente reaccionario de extrema derecha; todas las gobernaciones en manos de los grupos conservadores, la absoluta mayoría de los municipios también en manos de los conservadores; el 98% del parlamento en manos de los conservadores y el 100% del poder judicial también en manos de estos grupos, dificultó tremendamente el avance del nuevo proyecto, de los planes progresistas del presidente.

Un movimiento popular que anteriormente nunca había tenido ni siquiera un intendente, de repente se encontró en condiciones de asumir responsabilidades gubernamentales: ministerios, secretarías, de forma dispersa.

Fuimos haciendo el esfuerzo por articular ese conglomerado de movimientos. En un año de gestión de gobierno,  pudimos llegar a acuerdos como para construir el Frente Guasú como espacio de articulación del movimiento popular, progresista y de izquierda que forma parte de este proyecto popular, para darle sustento al presidente.

Los ministros progresistas eran minoría al principio y con el correr de los años fueron inclinándose hacia el movimiento popular. Lugo fue cambiando a sus ministros y fue dando espacio al sector más democrático y  progresista. Se fue intentando dar respuestas mínimas a los problemas históricos de nuestro país, sobretodo a la cuestión de la soberanía.

Nuestro país tiene 40 millones de hectáreas, cerca de 37 millones de hectáreas están en manos de propietarios extranjeros y multinacionales. Del subsuelo, 13 millones de hectáreas concesionadas a empresas extranjeras, multinacionales. Ahí tenemos petróleo, gas, uranio, oro, agua.

Tuvimos flota mercante del Estado y puertos estatales, todo fue entregado a empresas multinacionales que importan y exportan sin mucho control y sin impuestos. Tuvimos ferrocarriles, fueron totalmente desmantelados. Línea aérea paraguaya y  transporte aéreo militar TAM se privatizaron, nuestra ruta aérea fue entregada a transporte aéreo del MERCOSUR. Los acuerdos entre el estado paraguayo y los estados vecinos como Argentina y Brasil, en relación a las hidroeléctricas, eran tratados de mucha subordinación y entrega.

Este gobierno tenia entre sus ejes programáticos electorales la cuestión de la soberanía territorial, energética, política y cultural, y la reforma agraria como eje emblemático para el sector popular y fundamentalmente para el sector campesino, que es el sector más politizado.

Con esos ejes el sector popular comenzó a presionaron una vez que se instaló el gobierno.

A partir de los ejes de presión del movimiento popular se dieron algunos pasos importantes, por ejemplo el proceso de renegociación que se logró con el Brasil, una conquista importante porque alrededor de 350 millones de dólares anuales son el beneficio que pudimos acordar.

Se pudo lograr que el presidente firme un decreto en relación a la soberanía territorial, 50 kilómetros de franja fronteriza. Porque nosotros tenemos entregado prácticamente toda la franja fronteriza a propietarios extranjeros, fundamentalmente la franja norte: Itapúa, Alto Paraná, Canindenyú, Pedro Juan y una parte del Sureste, son unos ocho millones de hectáreas en la franja fronteriza lindantes con el Brasil que están en manos extranjeras.

Esa ley define que a partir de su promulgación ya no puede instalarse un propietario extranjero en esa franja. Si esa ley no es retroactiva no tiene peso como herramienta para recuperar las tierras porque hoy en día ya está en manos de ellos.

La ley les generó molestias porque sobre esa franja están instaladas multinacionales, pero esas tierras fueron adquiridas en forma de prebenda ilegal, porque eran propiedad del Estado. Entonces esa ley sirve como argumento a los movimiento populares y fundamentalmente a los campesinos para presionar para que se recuperen las tierras mal adjudicadas y se ejerza la soberanía sobre ese territorio.

Esas son algunas conquistas, relacionadas a las hidroeléctricas, a la soberanía territorial, espacios de mayor participación de la gente, la salud gratuita, el plan social “mejor vida”.

Con los gobiernos anteriores el apoyo a la extrema pobreza empezó con cinco mil, diez mil familias, con nuestro gobierno subió alrededor de cien mil mas o menos.

Todas son conquistas democráticas importantes que ni en lo mínimo influyen en los intereses de los grupos de poder. Por el contrario crean las condiciones legales para que los grupos de poder crecientes como el agronegocio tengan mayores posibilidades de acumulación.

Con este gobierno hubo por primera vez en la historia nuestra alrededor de un 15% de ingreso para los grupos económicos, anteriormente tenían como máximo 2 o 3%. Y esas ganancias son exclusivamente de las multinacionales, no para ser distribuidas, porque acá los agroexportadores no pagan impuestos, los ganaderos y los grupos económicos no pagan impuestos. El único sector que paga impuestos es el pueblo, un IVA del 10%. Después todos los grupos de poder saquean este país sin pagar nada.

El movimiento popular fue planteando en el parlamento proyectos para que se cobre impuestos a la renta personal, a la exportación de granos y materia prima. En la práctica no sucedió, pero se fueron creando las condiciones de mayor participación popular, mayor democracia, mayores conquistas sociales.

Desde el gobierno se constituyó una instancia compuesta por miembros del ejecutivo, el legislativo y el judicial que se llamo “Comisión de Verdad y Justicia” para investigar todos los bienes malhabidos durante la dictadura. Esa comisión hizo bien su trabajo y pudo demostrar legalmente que hay 8 millones de hectáreas de tierras malhabidas, en qué departamento están y quién es el propietario hoy en día. Esto permitió conocer como fueron acumulando su riqueza.

Para nosotros, sacando conclusiones de todos estos elementos, los grupos económicos conservadores locales subordinados al capital multinacional e imperialista, fueron analizando este proceso de avance y de construcción de un proyecto popular que, desde un punto de vista económico, no les generaba todavía mucho peligro, pero que a mediano plazo, en 2013, iba a haber mayor avance del movimiento de izquierda unificado con la posibilidad de ocupar mayores espacios en el legislativo.

Entonces empezaron los intentos de acabar con este proceso. Este golpe fue el intento numero 24. Veintitrés veces intentaron anteriormente, producto de todas las contradicciones que hay entre sus formas de acumulación capitalista dieron marcha atrás, pero esta vez tuvieron consenso entre ellos: la Asociación Rural de Paraguay, la Unión Industrial Paraguaya, la Federación de Industria y Comercio, la Asociación de Productores de Soja y todas sus expresiones políticas, la jerarquía de la iglesia, los medios de comunicación, las multinacionales. Todos ellos acordaron para dar este paso, así lograron llevar adelante el golpe institucional.

Durante el golpe, el Frente Guazú analizó que actitudes se iban a tomar para dirigir a las masas, tratando que desde el ejecutivo se plantee una resistencia. Se analizó inclusive la posibilidad de hacer un contra golpe.

Finalmente desde la dirigencia que tenía mas experiencia de resistencia durante la dictadura se decidió evitar la confrontación porque estábamos seguros de que no íbamos a tener una mayoría y que si nosotros mismos caíamos en la confrontación y en tratar de evitar esto con la fuerza iba a haber un baño de sangre.

En el momento del juicio político en el parlamento había mil movilizados más o menos, y alrededor de los edificios había francotiradores. Eso no fue orden ni del presidente ni del ministro del interior, estaba montada la masacre. Entonces se decidió dar un paso atrás muy doloroso para tratar de preservar todo lo que fuimos construyendo a lo largo de más de veinte años de acumulación, conciencia y organización y no caer en el juego que ellos querían. Ahí si iba a caer el proceso y no solo el gobierno.

Nos sacaron del gobierno pero nos quedamos con toda nuestra fuerza intacta para seguir retomando la lucha. En esa tarea estamos, tratando de animar nuevamente a nuestros militantes de base, apoyando a nuestro pueblo para interpretar lo que pasó, tratando de tener la claridad política para los pasos que hay que dar, ayudando a nuestro pueblo a interpretar la coyuntura y las tareas concretas que hay que darse.

Tratar de ir combinando la política internacional y el esfuerzo interno para agotar al máximo este gobierno y si es posible negociar nuevamente su salida, y si no se puede, para que llegue al 2013 debilitado y con las fuerzas populares retomadas con mucha mística, mucha convicción y disputar las elecciones.

Por ahora seguir la resistencia, las presiones, las acciones de agotamiento y hostigamiento permanente. Para nosotros ellos no completaron el golpe, porque sacaron al gobierno pero a nuestras fuerzas no las han tocado. Nos sacaron de las instituciones, hasta ahí pudieron.

Ahora la tarea es evitar la reinstalación conservadora y tratar con una fuerza más unificada de rehegemonizar el gobierno.

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