Archivos para septiembre, 2012

La salud como cuestión social

Publicado: 17 de septiembre de 2012 en Uncategorized

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Esperanza Martinez es la ex ministra de Salud de Paraguay. Médica salubrista, proveniente de la salud pública y de la militancia social y de derechos humanos. Trabajó en el proyecto del Hospital de Clínicas de Paraguay durante la dictadura. en esta entrevista  da su perspectiva de la política pública de salud en Paraguay y cuenta cuales fueron los ejes en esa materia durante el gobierno de Lugo.

¿Cómo fue su llegada al Ministerio?

Cuando surge el proyecto de armar con Lugo nos empezamos a reunir un grupo de compañeros de muchos años y preparamos una propuesta que se llamó “Política Pública de Calidad con Vida y Salud en el Paraguay”. Esta fue presentada al en ese momento candidato a presidente Lugo y al vicepresidente Franco, actual golpista, que es médico, como una propuesta de política pública para el gobierno.

Fue presentada 7 de abril de 2008, día simbólico de la salud. Ellos firmaron una carta de compromiso con ese proyecto dos semanas antes de las elecciones. Fue el único proyecto del gobierno que tuvo un compromiso de los futuros gobernantes y un equipo que había elaborado una propuesta que definía una serie de cambios político estratégicos muy grandes en la política de salud.

Posteriormente fui designada como la ministra de Salud y estuve junto al Presidente hasta el último día. En ese contexto hicimos un proyecto que tocaba una serie de puntos estratégicos del sistema de salud y rompía con el modelo instalado en la sociedad paraguaya como el modelo político vigente. Un modelo patrimonialista donde las funciones del Estado fueron coartadas por grupos de poder políticos, económicos, militares, policiales, empresariales, financieros: la patria contratista.

Ese poder político tomaba las funciones del Estado y entregaba a la ciudadanía en un chantaje político por el voto, con un clientelismo muy fuerte. Durante los 60 años del Partido Colorado y los 35 años de dictadura, acceder a un cargo público significaba la obligatoriedad de afiliarte al partido de gobierno, por su lado el Partido Liberal, si bien era la oposición, reproducía el mismo modelo de clientelismo político y chantaje.

¿Cómo fue el proceso de estar en el Ministerio y la implementación de las políticas públicas de salud?

Uno de los temas mas importantes que nosotros establecemos es que la salud es un concepto de derecho. Entonces, una de las cuestiones dentro de este marco político fue salir de un “ministerio de los pobres”, donde se establecía que el rol era atender solamente a los más pobres, a una mirada donde el Ministerio de Salud era para los 6 millones de paraguayos, estableciendo que no hay una salud de pobre y una salud de ricos, sino que hay un derecho ciudadano al cual tenemos que acceder todos. Ese es el marco que se instala.

El otro elemento que se instala es el de un sistema de salud que abarque la universalidad. El sistema tiene que ser nacional, para todos. Que todos los subsistemas crezcan, mejoren, y que en algún momento se logre la integralidad, hacia un modelo de seguridad social o hacia un modelo de sistema público de rentas generales.

Había que sacar la mirada de focalización de la salud. En el programa materno-infantil se tomaba el parto, se le daba un kit de parto gratuito a la mujer y esa era la responsabilidad del Estado. Nosotros decimos que el sistema de salud tiene que ser integral.

¿A qué hace referencia con el concepto de salud integral?

Hablamos de integralidad dentro de tres conceptos: integral porque abarca a lo largo la vida a la gente, porque debe tomar todos los temas de la salud y porque debe tener en cuenta los determinantes sociales de la salud.

Hoy sabemos que la salud es un producto social, de la historia, estructural del país y de las personas. Hay gente que por sus condiciones de vida, empleo, de acceso geográfico, esta condicionada a morirse joven.

Una mujer paraguaya de 12 años, indígena, campesina, que viva en el departamento de Alto Paraguay en el Chaco donde se llega por camino de tierra con 14 horas de viaje y si llueve se cierra el camino, si tiene un embarazo, violada, ella no va a venir al sistema de salud. Ella es la próxima estadística de mortalidad materna de Paraguay. Y, por el contrario, si naces linda, rica, en una familia con casa, auto, empleo, tus posibilidades de mortalidad materna son muy diferentes.

Por eso nuestra política pública de calidad de vida y salubridad tiene ese nombre. Calidad de Vida y Salud porque no es un problema sólo de la salud en términos de condicionamientos biológicos y sociales sino calidad de vida en el sentido de posibilidad del desarrollo de las personas. Uno puede tener diabetes juvenil y va a ser enfermo en términos teóricos el resto de su vida, pero lo que la sociedad debe garantizar es que es persona sea libre, se desarrolle, sea feliz. Que pueda estudiar, trabajar, lo que quiera hacer en la vida.

¿En qué se manifiesta el tomar en cuenta la calidad de vida dentro del ámbito de la salud?

La calidad de vida es un concepto que abarca mucho más que un red de servicios atendiendo a personas enfermas e implica por lo tanto una mirada global y una política de protección social que sea mas abarcativa. Por eso este Gobierno desarrolla un gabinete social dirigido por el ministro de la Presidencia y establece prioridades presupuestarias.

En salud nos tocó la estrategia del desarrollo de la atención primaria a través de las unidades de salud en las familias y del acceso al agua potable. Pero también fue el tema de la eliminación del analfabetismo, el tema nutricional, del empleo, de la vivienda y otros que son parte de este programa social y que fueron parte de este Gobierno, y yo creo que también una de las razones del golpe, el introducir una mirada social que comienza a despertar en la ciudadanía la posibilidad de entender que tenía antes y qué posibilidades puede tener hoy y qué puede elegir.

La política pública de salud del gobierno del presidente Lugo abarca estos principios: universalidad, derecho a la salud, atención integral, la mirada de los determinantes sociales, la mirada de avanzar hacia la equidad social.

Dentro de este marco político filosófico uno de los temas mas importantes fue la declaración de la gratuidad de la atención en el sistema publico. Eso lo hicimos a lo largo de un año sacando aranceles que se pagaban en el sistema público, que en realidad era un sistema privado de bajo costo ligado fuertemente a un clientelismo político.

La gratuidad fue uno de los temas más debatidos y polémicos

¿Cuáles eran los argumentos en contra?

Que la salud gratuita no existe, porque uno va a ser atendido y no encuentra todo lo que necesita, falta cama, falta médico. Pero nuestra posición era que todo lo que se compra con dinero publico hay que entregarlo a la gente sin cobrar nada.

La gratuidad atacó tres problemas estructurales: el primero en relación con la exclusión del sistema de salud por razones económicas; el segundo tenía que ver con la corrupción dentro del sistema público, porque esos aranceles que se cobraban iban una parte al Estado pero otra parte iba como honorarios de mis colegas, nadie controlaba eso, que en realidad respondía a cuestiones estructurales: bajos salarios y pluriempleo. Los médicos complementaban su salario a través del cobro de aranceles.

Esto obstaculizaba el acceso de la gente pobre y por eso los gremios eran lo que más se enfrentaban conmigo, incluso después de un aumento del 65% en los salarios, porque al declararse la gratuidad la gente empezó a ir al sistema de salud y formaba colas.

Ante esto nosotros decíamos que el problema que queríamos tener era ese: a los enfermos asistidos en los hospitales, aunque formen cola, aunque no alcance para todos, pero que vengan al sistema y que no se mueran anónimamente en su casa siendo desconocidos socialmente. Al colocarse el problema en las colas se crea un problema político que hace a la visibilidad política de la temática y, por lo tanto, al debate y análisis de donde van a salir los recursos, porque si existe esa demanda, hay que cubrirla.

El tercer elemento tenía que ver con el clientelismo político. ¿A quién se le exoneraba el sistema de salud? Al amigo, al correligionario, al pariente. Entonces, retirar los aranceles significó mover varios de los problemas endémicos del Paraguay, tales como el clientelismo y la corrupción.

Podría decirse que el tema de la salud ha sido percibido por la sociedad paraguaya desde la primer encuesta hasta la última como el avance social más importante de este Gobierno, reconocido incluso por la oposición.

¿Cuáles son los antecedentes que recuperan para el sistema público en cuestión de integralidad? Porque había críticas por la influencia cubana en el sistema de salud paraguayo…

La presencia de los equipos de salud para familia fue estigmatizada por un lado como una estrategia comunista. Por otro lado, que los equipos y los promotores de salud eran operadores políticos del gobierno. Esto se debe a que el sector médico en Paraguay viene de un sector muy conservador, y veían en riesgo ante una política pública que fuera eficiente, gratuita y percibida positivamente por la población ciudadana, el conflicto con la medicina privada.

Ese fue un comportamiento del sector médico: que lo público sea malo, que se espere, que no haya medicamentos ni insumos. Por lo que esas personas eran derivadas al sector privado para sostener la clientela. Eso ha producido una crisis entre ellos. En vez de disputar la mejora de salarios como la lucha real, se mantenían los bajos salarios, el pluriempleo, la rotación de los profesionales, en detrimento del sistema.

Una estigmatización realmente, porque para mí este gobierno ha sido realmente conservador. Hemos tenido un parlamento que no ha tocado el tema de las tierras mal habidas y no hubo reforma agraria en términos de solucionar el problema de los latifundios. El sector empresarial ha tenido un crecimiento desmesurado, no se ha aplicado el impuesto a la renta personal, no se ha hecho pagar impuesto a los sojeros. Aquí no hay ninguna medida socialista, lo que se ha hecho es invertir en programas sociales tratando de entregar políticas sociales para la gente, no de cambios estructurales.

Sin embargo hubo una campaña de terrorismo mediático sobre el chavismo, el bolivarismo, el socialismo del siglo 21, los comunistas. A tal punto que hoy yo siento una polarización social y una lucha de clases pero desde la derecha estigmatizando a la izquierda, con una posición fascista de discriminación y persecución. Hay una exacerbación en criminalizar al sector social de la izquierda y a las luchas populares.

¿Cuáles son sus propuestas a nivel general?

Soy parte de la alianza política que se llama Frente Guazú, que es una alianza de partidos, movimientos y sectores de izquierda que estamos trabajando una propuesta alternativa para volver a disputar el gobierno en el 2013. Hasta el momento soy una de las precandidatas a la presidencia de la república y fui la única ministra mujer.

Soy más que nada una militante de derechos humanos, una militante social, gremialista, y en este momento formo parte de Participación Ciudadana, partido dentro del Frente Guazú.

Estamos tratando de consolidar, desde la lógica de la participación social, un partido que logre una democracia más participativa y no solamente una democracia de representación, en un país donde este tema es uno de los pendientes a ser desarrollado. Venimos de 35 años de dictadura y 60 años de un solo partido en el gobierno. Y de otras historias de gobiernos autoritarios, como el del Dr. Francia, dos guerras fratricidas, y donde todavía hay mucho temor en lo que hace al tema de construcción de ciudadanía, de discusión, de disputa. Creo que esta es la primera etapa después de 60, 50 años donde por primera vez discutimos de manera ideológica en Paraguay.

Creo que lo único que podemos agradecerle al gobierno golpista es establecer claramente donde están las contradicciones, cuales son los proyectos y que defiende cada uno, porque por primera vez la ciudadanía empieza a verlo claro.

Yo espero realmente que desde este tercer espacio que estamos creando podamos alguna vez llevar adelante un gobierno socialista en serio, porque tengamos el poder y tengamos las propuestas y la oportunidad de implementarlas.

En este marco ¿Cuál es la realidad de la mujer en Paraguay?

Creo que ha habido un avance muy importante en el tema de género, pero todavía la brecha sigue siendo muy importante, sobre todo en el tema del campo político. Las mujeres han ido aumentando su participación, pero siempre desde espacios donde no se concentran los procesos de decisión. Entonces activan, militan, pero a la hora de decidir los candidatos, son todos hombres.

Yo fui la única mujer del gabinete de ministros del presidente Lugo, hay una sola gobernadora mujer en este momento de 18 gobernadores, dentro de las bancas de senadores y diputados las mujeres no alcanzan el 14%. Creo que ese es un espacio de disputa de las mujeres, y hay una necesidad de fortalecer y capacitar a las mujeres para que se animen a disputar estos espacios políticos.

Mientras las mujeres con opción feminista y opción socialista, no disputen esos espacios, no se van a generar políticas que impulsen la igualdad de género, porque hemos tenido mujeres defendiendo un modelo machista también. Entonces no solo que haya mujeres, sino que estas defiendan sus intereses.

¿Cuál es su posición en torno al aborto?

En el caso de Paraguay el aborto está penado por la ley. Lo que nosotros trabajamos es el trato humanizado hacia las mujeres, en situación posaborto, para que sean protegidas por la confidencialidad del médico tratante y no la criminalización de las mujeres. Es un tema muy polémico en una sociedad conservadora y no creo que pueda consensuarse a corto tiempo.

Lo que hay que hace es trabajar sobre la educación sexual en los jóvenes, trabajar la responsabilidad. Yo creo que nadie está a favor del aborto, se está a favor de que hombre y mujeres tengan la posibilidad de elegir sobre su sexualidad y sobre su paternidad de manera responsable y libre.

Para eso hay que crear condiciones sociales en la educación, en el acceso a los servicios de salud, en la posición laica del Estado para atender este problema que generalmente tiende a ser tratado como un problema religioso y no como una decisión personal. Todavía hay una dificultad para sostener un estado laico, ya que por mucho tiempo la iglesia formo parte del estado paraguayo y está todavía en la cultura ciudadana.

La implementación de una política pública posaborto trataría de educar a los médicos en términos de que sepan que tienen la opción de la confidencialidad de la paciente para tratarla y salvar su vida cuando eso este en riesgo, que es lo que suele suceder.

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