“El gobierno de facto va a perseguir a las radios comunitarias, y hay que estar alerta”

Publicado: 24 de julio de 2012 en Entrevistas
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Entrevista: Carlos Goncalvez

En Paraguay hay un golpe de estado. Federico Franco, junto con el apoyo del Congreso armaron un juicio político a su Presidente, Fernando Lugo,  y hace un mes rige un gobierno de la derecha liberal.

Hace dos días llegamos al país y hoy nos entrevistamos con uno de los pocos periodistas que sobreviven a la censura, y sigue trabajando en Radio Nacional.

Hay sol. En Asunción hace más calor que en Buenos Aires. Después de terminar su programa Red Pública, Carlos Goncalvez toca el timbre de una casa céntrica. Alguien le abre la puerta y lo acompaña hacia el patio.

Vamos a charlar con él sobre la masacre de Curuguaty, donde asesinaron a once campesinos y a seis policías, cómo operaron los medios masivos y cuál fue la reacción de la gente cuando le pusieron fin a un gobierno que intentaba, con dificultades, buscar la integración americana.

***

Carlos Goncalvez es periodista de Radio Nacional de Paraguay en un programa llamado Red Pública, que se trasmite en red con las radios comunitarias y las organizaciones sociales del país; también es miembro de REDEPAR, una red de radios educativas y al mismo tiempo, trabaja en la SICOM: la Secretaría estatal de Información y Comunicación para el Desarrollo.

La SICOM es una institución del estado, y por ende yo  soy un funcionario público y con este golpe, los que estamos acompañando el proceso de romper el cerco mediático, estamos en la cuerda floja. Mover un programa que tiene en su forma de ser, romper con la agenda impuesta, es difícil. No sólo ahora, sino siempre. En Paraguay las luchas siempre fueron criminalizadas.

¿Cuál fue el rol que cumplieron los medios hegemónicos  en la masacre de Curuguaty? Porque las informaciones que circularon en un primer momento no son iguales a lo que sostiene el movimiento campesino.

Los medios hegemónicos rápidamente construyeron un discurso único, que condenaba totalmente a los campesinos y los responsabilizaba de la violencia. Hoy por hoy, eso continúa. La Fiscalía lo sostiene y los medios hegemónicos lo reproducen.

La verdadera historia del encarcelamiento de Miguel Correa y Marcelo Trinidad, -dos de los imputados liberados por la causa de la masacre de Curuguaty-, no salen en los medios hegemónicos. Pero en los comunitarios sí. Radio Fe y Alegría le dio otra mirada a la masacre. Le dio un contexto; explicó por qué sucede. Esa tierra es pública, y Blas Riquelme –un senador por el partido Colorado, un gran personaje de la política paraguaya y un empresario con gran poder económico-, se queda con el terreno basándose en la figura legal de usucapión. Pero, desde la comisión de Memoria Verdad y Justicia, se sostiene que como dice la ley, las tierras públicas no pueden entrar en esa figura.

Los campesinos reclaman hace años la tenencia de la tierra y la reforma agraria. Y esos elementos no aparecen cuando se habla sobre la masacre. Directamente se condena al movimiento campesino, por el simple hecho de reclamar la tenencia de la tierra que está consagrada en la Constitución Nacional. No es  novedad que el 90% de los medios respondan a un solo discurso.

Frente a esa hegemonía, ¿Cuál es el rol que ocuparon las radios comunitarias?

Fue un rol muy importante. Hay una organización muy importante, llamada Voces Paraguay que viene haciendo un trabajo de articulación. La Red de Radios Educativas y REDEPAR, también. Hay muchas redes que si bien no tienen una gran fuerza, han logrado romper un poco con el cerco mediático. Tal vez nos falte afianzar el proceso de apropiación o saber que la comunicación es un derecho humano. Pero también es cierto que los medios hegemónicos juegan un papel muy duro.  Hay una presión y un discurso muy fuerte con esa agenda impuesta, y actúan como voceros de la policía, de la fiscalía y de los narcotraficantes, haciendo que la gente piense que todo esto es algo normal y reforzando la idea de que los campesinos o la izquierda son sinónimos de violencia. El gobierno de facto va a perseguir a las radios comunitarias, y, en ese sentido, hay que estar alerta. La masacre de Curuguaty fue algo muy grave y que no se está abordando desde la raíz

Hay muchas radios que si bien son las radios de las localidades, falta eso de que la gente se apropie de su radio, y que al apropiarse, naturalmente las defienda, y que entienda que la comunicación es una herramienta fundamental. Y eso es un elemento que, naturalmente va a provocar movimiento. Pero sí cumplen una tarea fundamental: últimamente son las que están rompiendo el discurso único, el cerco mediático.

¿Cuál fue el rol de los medios hegemónicos durante el golpe de estado?

Fundamental. Fue importantísimo para el derrocamiento del Presidente Lugo. El golpe se dio prácticamente desde los medios de comunicación y desde la cúpula de los partidos políticos. Indudablemente los medios comerciales –y ahora lo siguen sosteniendo- fueron elementos centrales para destruir un proceso que se había iniciado, pese a las dificultades y la tibieza, en pos de la integración americana.

En el Paraguay no había argumentos para hacer un golpe. El dólar se mantenía estable, la economía también, la disputa entre los partidos políticos era la misma, no había un elemento que pueda ser sustento para que se haya dado ese juicio político a Lugo.

Eso entonces, da la pauta de que existieron algunos intereses económicos y políticos que intervinieron en el golpe de estado. El oponerse a la semilla transgénica de algodón, la dilación en la construcción de Río Tinto,  la procesadora de aluminio –que ni bien asume Franco se dan las negociaciones para su instalación-, sumado a los beneficios sociales en materia de salud y educación, son elementos que los golpistas buscaban eliminar.

Esa es la lectura que se está haciendo, los medios comerciales aún continúan machacando. Las delegaciones de la OEA o la suspensión del país de organismos internacionales son signos de que algo ocurrió, no es que no pasó nada, como se dice desde los medios comerciales.

¿El clima de ingobernabilidad fue creado a través de los medios?

Sí. Tomaron como hecho fundamental fue lo que pasó en Curuguaty. Eso fue lo que supuestamente colmó el vaso. Hoy en día, por ejemplo, el ministerio público no investiga a Blas Riquelme, que fue el que se apropió de las tierras públicas, ni tampoco a sus empleados. No había elementos tan graves. No podemos decir que el gobierno de Lugo fue ejemplar; se alejó de la gente que lo llevó al poder, no estaba presente en los movimientos sociales, pero eso no justifica un golpe.  Los medios comerciales jugaron y siguen jugando un papel central, desde el momento que él llegó al poder. Hoy en día, la mayoría de los periodistas sostienen esa idea, y juegan un papel gravitante para desviar la atención, favorecen a la manipulación.

¿Qué pasó en la Radio Pública?

Yo no sé si se puede seguir llamando Radio Pública. Lo que se quiere es que sea una radio pública, pero cambiaron cosas. La radio nacional fue uno de los brazos ejecutores de la dictadura de Alfredo Stroessner, y cuando terminó la dictadura se mantuvieron las mismas prácticas: donde iba el gobernante de turno, tenían que ir los micrófonos de la radio. Inclusive ahora se está volviendo a ejecutar la misma práctica. Entonces, romper con una lógica de 35 años de dictadura, fue una tarea difícil.

La gente no estaba teniendo un espacio de diálogo, hablaban por ellos, pero ellos no podían hablar. A través de algunas personalidades, se da un proceso de apertura, pero no es algo programático de la radio, no responde a una política. Pero sí, a partir de esas personalidades se está consiguiendo romper el cerco mediático que dice que en Paraguay no pasó nada y que la vida continúa.

¿Cómo fue el proceso de movilización popular durante los primeros días del golpe?

La movilización frente a la TV Pública fue algo histórico. Esa movilización no surgió de algo orgánico, no fue algo programado. Eso fue espontáneo. Porque sus funcionarios decidieron hacer micrófono abierto y durante dos semanas todas las noches había alrededor de dos mil o tres mil personas frente a la TV Pública. Eso da la pauta de que estuvieron movilizándose alrededor de cincuenta mil personas, solamente ahí.

Hubo cortes de ruta en el interior del país, con mucha participación ciudadana, y con una convocatoria espontánea, donde ahí sí, las radios comunitarias jugaron un rol importante.

Chávez y Venezuela.

El gorila (risas). Ese es otro discurso que se intenta imponer. Que Chávez es un gorila, pero no entienden que detrás de Chávez hay un pueblo. Les molesta la mirada progresista, o bolivariana, y por eso generan esa imagen. Puede ser por réditos económicos y también por desconocimiento.

En este siglo XXI, nos vuelven a decir esto de la Triple Alianza. Que la entrada de Venezuela generó la salida del Paraguay. Pero en la Triple Alianza, la gente luchaba contra el impero. Y hoy en día, las personas que sostienen ese argumento, son las que defienden al imperio. Pero Chávez es el gorila, es el enemigo (risas).

Y esa es la distracción permanente para no afrontar desde la raíz la problemática de la tenencia de la tierra, la pobreza, la desnutrición, la falta de educación, la salud gratuita.

Salud y educación. Las dos grandes banderas de Fernando Lugo.

Durante el gobierno del partido colorado no existía la salud como concepto, cosa que cambia con la entrada de Lugo. Y eso, de alguna manera provocó impacto. Si hoy vamos a algún centro médico no vamos a encontrar medicamentos. Pero eso quedó instalado en la gente. Anteriormente era imposible concebir a la salud como un derecho.

Las unidades de organización familiar generaron otro impacto grande. Hay mucha gente que llama a la radio y que comenta que es la primera vez que un médico iba a atenderlos a sus casas. Y eso es importante para un Paraguay como el nuestro, donde históricamente el pueblo estuvo relegado de esas cuestiones.

Anteriormente se pagaba un dólar por una consulta, y hoy en día tras el gobierno de Lugo, eso se levantó. Se comenzaron a entregar medicamentos, se cubrieron las cirugías importantes por parte del estado. Hubo mejoras que la ciudadanía notó, y por eso, la imagen de Lugo sigue por encima de la de Federico Franco, a pesar de todos los golpes: su paternidad irresponsable, su no acercamiento a los movimientos sociales. A pesar de todo eso, su imagen continúa por encima del 40% en un índice de aceptación.

Claro que falta mucho por hacer, el financiamiento a la educación es ínfimo en Paraguay, pero se estaba caminando hacia conseguir esas mejoras.

Carlos Goncalvez: las radios comunitarias rompen el cerco mediático

Carlos Goncalvez: Los medios hegemónicos sostienen que la violencia vino de los campesinos.

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