Archivos para julio, 2012

Anuncios

Censura en Radio Nacional de Paraguay

El programa Red Pública, conducido por Carlos Goncalvez en Radio Nacional paraguaya 920 AM, no salió al aire el jueves pasado porque las autoridades de la radio tenían la orden del gobierno de facto de emitir un debate parlamentario extranjero.

La censura indirecta y la persecución vienen siendo prácticas sistemáticas del gobierno de facto de Federico Franco, con aquellos periodistas críticos al golpe de estado. En este sentido, se busca generar un cerco mediático que impida el libre acceso a la información y se restrinja la libertad de expresión.

La Brigada Angirû del FPDS en el marco de articulación con el ALBA de los movimientos, estaba invitada al programa Red Pública y, debido a la censura, no pudo participar del mismo.

La estrategia de Franco se basa en hostigar a los comunicadores mediante llamadas telefónicas que, en la mayoría de los casos, se ven obligados a atender al aire, demorar el inicio de los programas o, como en el caso de Goncalvez, suspender la emisión diaria excusándose en la necesidad de trasmitir actos parlamentarios extranjeros.

El diario ABC Color y Última Hora son los periódicos de mayor tirada y masividad en Paraguay. Ambas publicaciones apoyan el golpe de estado de manera abierta y contribuyen a generar una sensación de normalidad, mediante el ocultamiento de información de la resistencia. Además, construyen discursos que demonizan otros gobiernos latinoamericanos, como el de Evo Morales en Bolivia y el de Hugo Chávez en Venezuela.

Cabe destacar también que pocos medios masivos se han mantenido independientes a las políticas del golpe de estado.

El día del juicio político a Fernando Lugo, la televisión Pública también fue protagonista del apoyo popular, frente a una política golpista de vaciar el canal y eliminar la programación opositora al régimen. Sus trabajadores fueron despedidos y –pese a que no han reconocido el fin de los contratos como legítimos y continúan trabajando-, siguen siendo hostigados.

Acciones de la resistencia

En el marco de las actividades de la resistencia contra el golpe, la Brigada Angirû llevó adelante la proyección del corto documental “A diez años de la masacre de Avellaneda” en la facultad de Filosofía de la UNA y un panel debate en la Universidad Católica de Asunción, sobre el eje Democracia, Educación y Universidades.

Imagen

A lo largo del día de hoy, la Brigada Angirû participó de dos espacios de debate de la resistencia frente al Golpe de Estado paraguayo.

Se proyectó “A diez años de la masacre de Avellaneda” en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción y luego se abrió un debate vinculado con los modos de organización política, el rol de la juventud y la resistencia.

Al mismo tiempo, en la Universidad Católica de Asunción se participó de un panel-debate que problematizaba la educación pública, la democracia y el rol de las universidades y su relación con los movimientos sociales. Participaron, Igal Kejsefman, Presidente de la Federación Universitaria de Buenos Aires y militante de La Mella, junto con referentes de la educación popular paraguaya.

Las dos actividades fueron organizadas por los centros de estudiantes de ambas Universidades, cuyas autoridades se manifestaron abiertamente a favor del golpe de estado.

 

El 22 de junio el voto de 39 senadores del Congreso Paraguayo anuló la decisión tomada por el pueblo del paraguay el 20 de abril de 2008 cuando fue electo Fernando Lugo por votación democrática.
El presidente Lugo consiguió 704 mil 966 votos, el 40, 8 por ciento del total de electores. Hace un mes los parlamentarios decidieron destituir al presidente.
Desde ese momento en el país se sufre la persecución a trabajadores, el avance de las empresas trasnacionales y la profundización de la violencia contra las organizaciones campesinas.
Genaro Palacios Secretario general de trabajadores de la salud y vocero del Frente de Trabajadores contra el Golpe, denunció la persecución ideológica.
Mercedes Canese, vice ministra de minas y energía destituida por el gobierno de facto argumenta contra la empresa Río Tinto ALCAN la que consigue durante el golpe negociaciones que no logró en cuatro años.
Jorge Mazzarovich, presidente de la comisión de asuntos y relaciones internacionales del frente amplio de Uruguay, explica quienes se benefician con el golpe.
Y Roque Orrego abogado de la Coordinadora de Derechos Humanos Paraguay denuncia casos de torturas y detenciones ilegales posteriormente a la masacre de Curugaty.

El frente de trabajadores contra el golpe denuncia despidos masivos, maltratos y listas negras en los organismos estatales de Paraguay por parte del gobierno de facto. Aseguran que desde el momento en que el senado paraguayo promueve un golpe institucional al presidente Fernando Lugo comienza una persecución ideológica que se extiende y profundiza.

En el marco de las acciones de denuncia, que son invisibilizadas por medios locales, el Frente de Trabajadores Contra el Golpe organizó ayer una nueva marcha por las calles céntricas de Asunción denunciando que el número de despidos se elevó de 250 a 800 en tres días.

La denuncia pública se realizó el pasado sábado, en una asamblea abierta de trabajadores en la sede del Frente Guasú ubicada en el centro de asunción. El principal orador fue el presidente constitucional, Fernando Lugo, quien se comprometió a denunciar esta violación de derechos ante la comunidad internacional.

En conferencia de prensa el secretario general de trabajadores de la salud y vocero del Frente de Trabajadores contra el Golpe, Genaro Palacios, denunciaba tres días atrás que en ese momento tenían los datos de “más de 250 trabajadores y trabajadoras estatales despedidos a nivel nacional”.

Aseguraba que la “persecución se manifestaba prácticamente en todos los ministerios, gente que está dentro de la Secretaria de Acción Social, en el SENAVE, en el Ministerio de Educación y Cultura, e instituciones como la hidroeléctrica Itaypu, en Presidencia de la República, el Instituto de Previsión Social-IPS”, entre otras.

Según Palacios “lo que se está atacando es una cuestión ideológica, que somos todos zurdos que tenemos que ser exterminados de la función pública, que ideologiazamos, que manipulamos los programas sociales”. Y aclaró que “durante el gobierno de Fernando Lugo se defendió a los empleados que eran de otras administraciones y lo contrario está sucediendo ahora justamente uno de los partidos tradicionales que estaban acompañando este proceso, ese partido es el que está haciendo los despidos masivos”.

Alcides Molina, secretario general del sindicato de funcionarios y educadores populares de la secretaria de la niñez, comentó que todavía no pueden tener la información exacta, debido a lo irregular de la situación, pero que tienen registrados “cerca de 800” trabajadores y trabajadoras estatales despedidos a un mes del golpe del golpe.

Según las palabras de Molina el gobierno golpista “está haciendo despidos bien dirigidos, porque la presión internacional, el MERCOSUR, la UNASUR, la OEA, etc. no se lo permite” pero que “en diciembre va a ser muy difícil porque ahí se terminan todos los contratos, los de todos los contratados”, y analizan que no renovaran contratos.

Denunció que las “amenazas y listas negras en varios ministerios” y que durante el golpe esta situación se ha “manifestando permanentemente en manera progresiva”.

El presidente electo Fernando Lugo se comprometió públicamente hace tres días a realizar una denuncia a nivel internacional, una semana atrás los trabajadores denunciaron las amenazas y despidos masivos que están sufriendo los estatales ante la comisión del Parlamento Europeo, enviada por la OEA y aseguraron que lo harán con la Comisión del MERCOSUR.

AUDIO: Genaro Palacios sobre amenazas y despidos masivos

AUDIO: Genaro Palacios sobre la ideologización de los sindicatos

La Vía Campesina Internacional, participó de un panel organizado por el Frente Guasú, en el que se problematizó el golpe de estado, vinculándolo con un plan imperialista y  con una estrategia para desarticular la organización popular continental.

 

El pasado miércoles, integrantes de VCI expusieron –en el marco de un espacio de debate  de las Juventudes de los Movimientos Sociales en el Frente Guasú- sobre la implicancia del golpe institucional sucedido en Paraguay el pasado veintidós de junio por parte de sectores reaccionarios y aliados de los EE.UU.

 Caracterizaron al hecho como “golpe suave”, cuya estrategia es impulsada por el imperialismo para “asegurarse el control económico y militar de América del sur con el objetivo de apropiarse de su biodiversidad”.

Los llamados Golpes suaves o Golpes rápidos, se caracterizan por no cobrar mayor trascendencia en el momento que se llevan a cabo y por utilizar dos caminos de actuación, una iniciativa económica que posibilite la inclusión de las economías nacionales a la órbita de los tratados comerciales de Estados Unidos, y otro objetivo vinculado a la apropiación de la biodiversidad.

Los referentes de Vía campesina Internacional mencionaron la íntima relación que existe entre el golpe de estado llevado a cabo el pasado veintidós de junio en Paraguay con una estrategia de ruptura hacia la organización popular continental y destacaron el rol que tienen nuestros bienes comunes para los intereses económicos trasnacionales.

El método golpista

La teoría de los golpes suaves fue realizada por Gene Sharp, un estratega estadounidense que plantea –a través de un manual técnico denominado Manual para una Revolución Sin Violencia-, cómo hacer un golpe de estado sin utilizar medidas de fuerza.

El manual propone cinco grandes estrategias. Otorga herramientas para fracturar la unidad de cualquier resistencia que surja a partir de los diferentes golpes de estado, promoviendo denuncias que vinculan a los dirigentes de la izquierda, para fomentar la duda dentro de la opinión pública, por ejemplo. Así, se consigue interpelar a la ciudadanía, a través de elementos que ponen en duda la conducta ética de la resistencia.

También se plantea que, para que el golpe de estado se pueda llevar a cabo, es necesario que se expongan las fallas de los partidos y de las instituciones gubernamentales. Con el apoyo de los medios de comunicación masiva, se busca estigmatizar y desacreditar a las instituciones públicas del estado.

Al mismo tiempo se crea una sensación de inestabilidad y de crisis institucional, en la que es necesaria la intervención del ejército o la policía, y que el gobierno democrático no tiene capacidad de auto sustentación.

Frente a esto, la fractura institucional en diversos campos de acción, para generar esa fractura e inducir al poder a dejar el poder, para recuperar la estabilidad.

 Agregaron que “hay que estudiar estos manuales, para saber cómo operan y frente a esta naturaleza de golpes, podemos ir conociéndolos e ir actuando. Desde el ALBA de los Pueblos, sabíamos que la masacre de Curuguaty respondía a un proceso de golpe de estado.”

Entrevista: Carlos Goncalvez

En Paraguay hay un golpe de estado. Federico Franco, junto con el apoyo del Congreso armaron un juicio político a su Presidente, Fernando Lugo,  y hace un mes rige un gobierno de la derecha liberal.

Hace dos días llegamos al país y hoy nos entrevistamos con uno de los pocos periodistas que sobreviven a la censura, y sigue trabajando en Radio Nacional.

Hay sol. En Asunción hace más calor que en Buenos Aires. Después de terminar su programa Red Pública, Carlos Goncalvez toca el timbre de una casa céntrica. Alguien le abre la puerta y lo acompaña hacia el patio.

Vamos a charlar con él sobre la masacre de Curuguaty, donde asesinaron a once campesinos y a seis policías, cómo operaron los medios masivos y cuál fue la reacción de la gente cuando le pusieron fin a un gobierno que intentaba, con dificultades, buscar la integración americana.

***

Carlos Goncalvez es periodista de Radio Nacional de Paraguay en un programa llamado Red Pública, que se trasmite en red con las radios comunitarias y las organizaciones sociales del país; también es miembro de REDEPAR, una red de radios educativas y al mismo tiempo, trabaja en la SICOM: la Secretaría estatal de Información y Comunicación para el Desarrollo.

La SICOM es una institución del estado, y por ende yo  soy un funcionario público y con este golpe, los que estamos acompañando el proceso de romper el cerco mediático, estamos en la cuerda floja. Mover un programa que tiene en su forma de ser, romper con la agenda impuesta, es difícil. No sólo ahora, sino siempre. En Paraguay las luchas siempre fueron criminalizadas.

¿Cuál fue el rol que cumplieron los medios hegemónicos  en la masacre de Curuguaty? Porque las informaciones que circularon en un primer momento no son iguales a lo que sostiene el movimiento campesino.

Los medios hegemónicos rápidamente construyeron un discurso único, que condenaba totalmente a los campesinos y los responsabilizaba de la violencia. Hoy por hoy, eso continúa. La Fiscalía lo sostiene y los medios hegemónicos lo reproducen.

La verdadera historia del encarcelamiento de Miguel Correa y Marcelo Trinidad, -dos de los imputados liberados por la causa de la masacre de Curuguaty-, no salen en los medios hegemónicos. Pero en los comunitarios sí. Radio Fe y Alegría le dio otra mirada a la masacre. Le dio un contexto; explicó por qué sucede. Esa tierra es pública, y Blas Riquelme –un senador por el partido Colorado, un gran personaje de la política paraguaya y un empresario con gran poder económico-, se queda con el terreno basándose en la figura legal de usucapión. Pero, desde la comisión de Memoria Verdad y Justicia, se sostiene que como dice la ley, las tierras públicas no pueden entrar en esa figura.

Los campesinos reclaman hace años la tenencia de la tierra y la reforma agraria. Y esos elementos no aparecen cuando se habla sobre la masacre. Directamente se condena al movimiento campesino, por el simple hecho de reclamar la tenencia de la tierra que está consagrada en la Constitución Nacional. No es  novedad que el 90% de los medios respondan a un solo discurso.

Frente a esa hegemonía, ¿Cuál es el rol que ocuparon las radios comunitarias?

Fue un rol muy importante. Hay una organización muy importante, llamada Voces Paraguay que viene haciendo un trabajo de articulación. La Red de Radios Educativas y REDEPAR, también. Hay muchas redes que si bien no tienen una gran fuerza, han logrado romper un poco con el cerco mediático. Tal vez nos falte afianzar el proceso de apropiación o saber que la comunicación es un derecho humano. Pero también es cierto que los medios hegemónicos juegan un papel muy duro.  Hay una presión y un discurso muy fuerte con esa agenda impuesta, y actúan como voceros de la policía, de la fiscalía y de los narcotraficantes, haciendo que la gente piense que todo esto es algo normal y reforzando la idea de que los campesinos o la izquierda son sinónimos de violencia. El gobierno de facto va a perseguir a las radios comunitarias, y, en ese sentido, hay que estar alerta. La masacre de Curuguaty fue algo muy grave y que no se está abordando desde la raíz

Hay muchas radios que si bien son las radios de las localidades, falta eso de que la gente se apropie de su radio, y que al apropiarse, naturalmente las defienda, y que entienda que la comunicación es una herramienta fundamental. Y eso es un elemento que, naturalmente va a provocar movimiento. Pero sí cumplen una tarea fundamental: últimamente son las que están rompiendo el discurso único, el cerco mediático.

¿Cuál fue el rol de los medios hegemónicos durante el golpe de estado?

Fundamental. Fue importantísimo para el derrocamiento del Presidente Lugo. El golpe se dio prácticamente desde los medios de comunicación y desde la cúpula de los partidos políticos. Indudablemente los medios comerciales –y ahora lo siguen sosteniendo- fueron elementos centrales para destruir un proceso que se había iniciado, pese a las dificultades y la tibieza, en pos de la integración americana.

En el Paraguay no había argumentos para hacer un golpe. El dólar se mantenía estable, la economía también, la disputa entre los partidos políticos era la misma, no había un elemento que pueda ser sustento para que se haya dado ese juicio político a Lugo.

Eso entonces, da la pauta de que existieron algunos intereses económicos y políticos que intervinieron en el golpe de estado. El oponerse a la semilla transgénica de algodón, la dilación en la construcción de Río Tinto,  la procesadora de aluminio –que ni bien asume Franco se dan las negociaciones para su instalación-, sumado a los beneficios sociales en materia de salud y educación, son elementos que los golpistas buscaban eliminar.

Esa es la lectura que se está haciendo, los medios comerciales aún continúan machacando. Las delegaciones de la OEA o la suspensión del país de organismos internacionales son signos de que algo ocurrió, no es que no pasó nada, como se dice desde los medios comerciales.

¿El clima de ingobernabilidad fue creado a través de los medios?

Sí. Tomaron como hecho fundamental fue lo que pasó en Curuguaty. Eso fue lo que supuestamente colmó el vaso. Hoy en día, por ejemplo, el ministerio público no investiga a Blas Riquelme, que fue el que se apropió de las tierras públicas, ni tampoco a sus empleados. No había elementos tan graves. No podemos decir que el gobierno de Lugo fue ejemplar; se alejó de la gente que lo llevó al poder, no estaba presente en los movimientos sociales, pero eso no justifica un golpe.  Los medios comerciales jugaron y siguen jugando un papel central, desde el momento que él llegó al poder. Hoy en día, la mayoría de los periodistas sostienen esa idea, y juegan un papel gravitante para desviar la atención, favorecen a la manipulación.

¿Qué pasó en la Radio Pública?

Yo no sé si se puede seguir llamando Radio Pública. Lo que se quiere es que sea una radio pública, pero cambiaron cosas. La radio nacional fue uno de los brazos ejecutores de la dictadura de Alfredo Stroessner, y cuando terminó la dictadura se mantuvieron las mismas prácticas: donde iba el gobernante de turno, tenían que ir los micrófonos de la radio. Inclusive ahora se está volviendo a ejecutar la misma práctica. Entonces, romper con una lógica de 35 años de dictadura, fue una tarea difícil.

La gente no estaba teniendo un espacio de diálogo, hablaban por ellos, pero ellos no podían hablar. A través de algunas personalidades, se da un proceso de apertura, pero no es algo programático de la radio, no responde a una política. Pero sí, a partir de esas personalidades se está consiguiendo romper el cerco mediático que dice que en Paraguay no pasó nada y que la vida continúa.

¿Cómo fue el proceso de movilización popular durante los primeros días del golpe?

La movilización frente a la TV Pública fue algo histórico. Esa movilización no surgió de algo orgánico, no fue algo programado. Eso fue espontáneo. Porque sus funcionarios decidieron hacer micrófono abierto y durante dos semanas todas las noches había alrededor de dos mil o tres mil personas frente a la TV Pública. Eso da la pauta de que estuvieron movilizándose alrededor de cincuenta mil personas, solamente ahí.

Hubo cortes de ruta en el interior del país, con mucha participación ciudadana, y con una convocatoria espontánea, donde ahí sí, las radios comunitarias jugaron un rol importante.

Chávez y Venezuela.

El gorila (risas). Ese es otro discurso que se intenta imponer. Que Chávez es un gorila, pero no entienden que detrás de Chávez hay un pueblo. Les molesta la mirada progresista, o bolivariana, y por eso generan esa imagen. Puede ser por réditos económicos y también por desconocimiento.

En este siglo XXI, nos vuelven a decir esto de la Triple Alianza. Que la entrada de Venezuela generó la salida del Paraguay. Pero en la Triple Alianza, la gente luchaba contra el impero. Y hoy en día, las personas que sostienen ese argumento, son las que defienden al imperio. Pero Chávez es el gorila, es el enemigo (risas).

Y esa es la distracción permanente para no afrontar desde la raíz la problemática de la tenencia de la tierra, la pobreza, la desnutrición, la falta de educación, la salud gratuita.

Salud y educación. Las dos grandes banderas de Fernando Lugo.

Durante el gobierno del partido colorado no existía la salud como concepto, cosa que cambia con la entrada de Lugo. Y eso, de alguna manera provocó impacto. Si hoy vamos a algún centro médico no vamos a encontrar medicamentos. Pero eso quedó instalado en la gente. Anteriormente era imposible concebir a la salud como un derecho.

Las unidades de organización familiar generaron otro impacto grande. Hay mucha gente que llama a la radio y que comenta que es la primera vez que un médico iba a atenderlos a sus casas. Y eso es importante para un Paraguay como el nuestro, donde históricamente el pueblo estuvo relegado de esas cuestiones.

Anteriormente se pagaba un dólar por una consulta, y hoy en día tras el gobierno de Lugo, eso se levantó. Se comenzaron a entregar medicamentos, se cubrieron las cirugías importantes por parte del estado. Hubo mejoras que la ciudadanía notó, y por eso, la imagen de Lugo sigue por encima de la de Federico Franco, a pesar de todos los golpes: su paternidad irresponsable, su no acercamiento a los movimientos sociales. A pesar de todo eso, su imagen continúa por encima del 40% en un índice de aceptación.

Claro que falta mucho por hacer, el financiamiento a la educación es ínfimo en Paraguay, pero se estaba caminando hacia conseguir esas mejoras.

Carlos Goncalvez: las radios comunitarias rompen el cerco mediático

Carlos Goncalvez: Los medios hegemónicos sostienen que la violencia vino de los campesinos.